Lapos Celular tiene 6.000 móviles activos en el país (en Córdoba son más de 300 los habilitados)

El servicio de Visa nació pensando en aquellos comercios que no tenían terminales POS y requerían realizar transacciones online con sus celulares, luego viró hacia sistemas de venta directa y delivery y hoy ya mira a ferias y exposiciones como potenciales clientes.
Lapos es muy utilizado en el rubro de venta piramidal por las ventajas del producto, que permite movilidad; tenemos clientes como PSA, Essen y hasta revendedores de Mary Kay; pero también venimos fuerte en el segmento del delivery”, explica Daniel Vinci, jefe de ventas de Lapos.
El sistema cuenta hoy con 6.000 celulares activos en todo el país y en Córdoba suma más de 300 equipos habilitados. “En un año hemos triplicado la cantidad de transacciones y la idea es para este 2012 enfocarnos en el desarrollo de nuevos segmentos e incrementar al doble la cantidad de celulares activos”, finaliza Vinci.
¿El costo del aplicativo? $ 45 (el costo transaccional es de $ 0.40). ¿La ventaja? Al ser un producto multimarca, las operaciones pueden realizarse -además de Visa- con plásticos como Cabal y la local Tarjeta Naranja.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.