Desde ahora, los celulares importados ingresan al país sin pagar arancel, pero continúan alcanzados por otros tributos. En particular, los impuestos internos siguen vigentes para los equipos importados (aunque con una alícuota reducida del 9,5%), mientras que los dispositivos ensamblados en Tierra del Fuego permanecen exentos.
“Siempre una medida como esta es buena. Va a generar una oportunidad para que los celulares importados tengan un precio más competitivo, pero no es automático”, advierte Parga.
¿Dónde se va a notar primero la competencia?
Según el presidente de Meditel, el mayor impacto se dará en la gama baja, especialmente con marcas de origen chino que ya tienen presencia en el mercado argentino y que ahora podrán ampliar su oferta. “La competencia fuerte va a estar en el segmento bajo. Ahí hay muchas marcas chinas que van a ver a la Argentina como una oportunidad”, explica.
En cambio, en la gama media, los equipos ensamblados en Tierra del Fuego —principalmente de Samsung y Motorola— seguirán siendo competitivos. “Los fabricantes locales trabajaron en estos meses para bajar costos, optimizar logística y mejorar procesos. Eso les va a permitir sostenerse”, sostiene.
¿Bajan los precios ya?
La eliminación del arancel impactará únicamente en los equipos que ingresen al país a partir de ahora, por lo que el efecto no será inmediato. Además, al tratarse de un impuesto sobre el valor de importación, la baja real en góndola difícilmente supere el 5% al 10%.
Donde sí podría haber una mejora clara es en la variedad de productos y en las condiciones comerciales. La combinación de importación directa, planes canje y financiación vuelve a jugar un rol clave. “Un celular de $ 2.000.000, con plan canje y 12 cuotas sin interés, se vuelve accesible para mucha más gente que pagarlo de contado afuera”, ejemplifica Parga.
El elefante en la habitación: el mercado informal
Para el presidente de Grupo Meditel, el principal problema del sector no está en los aranceles, sino en la informalidad. Hoy, cerca del 30% del mercado argentino de celulares opera por fuera del circuito legal: más de 2 millones de equipos por año, equivalentes a unos US$ 750 millones, ingresan al país de manera irregular, muchas veces en grandes contenedores y sin ningún tipo de control.
“Son teléfonos que se venden sin garantía, sin impuestos, sin costos laborales asociados. Solo en IVA e impuestos internos el Estado deja de recaudar unos US$ 250 millones al año”, detalla Parga. En ese contexto, incluso con arancel 0, el canal formal sigue compitiendo en clara desventaja frente a productos que directamente no pagan ningún tributo.
El balance
La eliminación del arancel no implica una revolución inmediata, pero sí un cambio estructural: más competencia, más marcas, más opciones y una presión creciente para ordenar un mercado donde la informalidad sigue siendo el gran tema pendiente.
“Habrá ganadores y perdedores. Nuestro rol como empresarios es adaptarnos rápido y hacerle la vida más simple al cliente”, concluye Parga.