El crecimiento del e-commerce de la última década trajo una demanda cada vez mayor de contenido visual, pero la producción tradicional sigue teniendo los mismos problemas: altos costos y tiempos largos. En ese contexto aparece Delfi, una startup argentina que propone directamente eliminar del proceso a fotógrafos, modelos y estudios.
La compañía, fundada por Ezequiel D’Amico, Federico Vidueiro y Rafael Bronenberg, plantea un cambio de lógica: generar fotos y videos con inteligencia artificial, listos para subir a un e-commerce, en menos de la mitad del tiempo.
Según explican, la producción completa de un catálogo puede resolverse en 72 horas, cuando un shooting tradicional puede demorar entre 7 y 14 días considerando la postproducción.
El impacto no es solo en tiempo. El dato más relevante está en los costos: las marcas que trabajan con Delfi logran ahorros de entre 40% y 50%, e incluso superiores al 70% en grandes producciones.
Campaña para Wilson
En términos concretos, producir 100 fotos con Delfi tiene un costo US$ 350 (unos $ 493.000), lo que implica un valor cercano a $ 5.000 por imagen. Ese mismo volumen, en un esquema tradicional, puede escalar a un par de millones de pesos dependiendo de la producción.
A diferencia de otras soluciones de inteligencia artificial, Delfi no vende acceso a una herramienta ni suscripciones, sino el resultado final. Funciona como un estudio de fotografía, pero sin estructura física: el cliente define cuántas imágenes o videos necesita, da las referencias necesarias para la producción y recibe ese contenido terminado.
Campaña para Ripley
El diferencial, según la empresa, está en el entrenamiento. La plataforma aprende las características específicas de cada campaña —desde el calce de las prendas hasta la estética visual— para evitar el problema de las imágenes genéricas. Esto incluye decisiones propias de un shooting tradicional: tipo de modelo, iluminación, actitud frente a cámara y estilo general.
En la práctica, los agentes de inteligencia artificial se entrenan con material que provee la marca, incorporando especificaciones sobre textiles, talles y forma en que la prenda se adapta al cuerpo. Este proceso se acelera cuando se reutilizan aprendizajes de la IA de Delfi para nuevas colecciones con características similares.
Además, la herramienta amplía las posibilidades creativas. Al no depender de modelos reales, las marcas pueden ajustar la fisonomía y la actitud en un rango ilimitado. Según D’Amico, hubo casos donde el nivel de precisión fue extremo: una marca colombiana dedicó más de una semana a definir el aspecto exacto de sus modelos, buscando replicar la apariencia de una “paisa de Medellín”, algo que no lograban encontrar en agencias de modelos tradicionales. Con Delfi esa búsqueda pudo sostenerse hasta alcanzar el resultado deseado.
“La discusión ya no es si las marcas van a migrar, sino cuándo”, sostiene D’Amico. La hipótesis es que, en un plazo de 10 años, la producción de contenido de e-commerce sin inteligencia artificial será minoritaria.
Hoy Delfi trabaja con 38 marcas y suma aproximadamente 1 cliente nuevo por semana, con casos como Paula Cahen D’Anvers, Cardon, Falabella, Ripley y Wilson. En los últimos 6 meses, la compañía duplicó sus ingresos mensuales, impulsada por la adopción de este tipo de soluciones en retail.
La empresa ya tiene presencia en Argentina, Chile, Perú, Colombia, México, Uruguay y España, y proyecta desembarcar en Estados Unidos durante 2026, con foco en Miami y Nueva York.
Con este ritmo de crecimiento, el objetivo es cerrar 2026 con más de 200 marcas activas.