La carpa empieza a marcar el clima del show: todo es muy organizado y fácil. ¿Esto es Córdoba?, preguntó en chiste un colega cuando entramos a la carpa de Corteo.
Un fino telón deja intuir algo de lo que habrá en escena en el primer cuadro. La carpa garantiza excelente visión para sus 2.000 butacas.
Y empiezan a pasar cosas en ambos lados del escenario que divide en dos las plateas. Alguien empieza a escribir una historia…
Empieza el show: un payaso imagina su propio funeral en un cuadro onírico que da pie al relato de Corteo.
El enorme actor argentino Vitorino Luján se entera (en los sueños de Mauro) de la muerte de su amigo.
El abrazo de los amigos, preludio a que inicien los cuadros divertidos.
Primer cuadro de despliegue: el show de las arañas, armonías, belleza y mucha destreza.
Mi cuadro favorito: los artistas se divierten como niños saltando en las camas de Mauro. Un momento único de Corteo.
Claro que es saltar en camas con un poco más de orden y destreza a lo que hacíamos cuando niños… pero igual de divertido
Allá vamos, saltos y más saltos entre almohadas y respaldares.
Mauro ya tiene alas y aprende a volar. Cada detalle estético está cuidado al milímetro.
El show de las arandelas gigantes. Una destreza con elementos que asombra por su coordinación y potencia.
¡¿Cómo lo hizo?! Un payaso atraviesa el escenario caminando sobre un cable pero… ¡cabeza abajo!
Humor de niños, con gags limpios y divertidos.
Golf, otro momento simpático y divertido con una pelotita inquieta.
Cada artista trabaja su rol a la perfección: cada movimiento, cada sonrisa ensambla en un todo exacto, como una orquesta perfecta.
El cuadro de los globos de Helio y su minúscula protagonista que vuela -literalmente- entre las manos de los asistentes.
La pequeña ucraniana Valentyna Pahlevanyan, pura simpatía y carisma con su voz de helio (como Pato Donald).
Decenas de artistas enormes, cada uno en su rol.
Los cuerpos vuelan por el aire en una rutina típica de circo pero con la vuelta de tuerca del Cirque du Soleil. Soberbio.
Se corta la respiración en cada salto… ni un atisbo de error en la rutina.
Un cuadro pequeño: Grigor y Valentyna Pahlevanyan en un sketch dentro de otro sketch.
Mauro se empieza a ir en su bicicleta voladora… cuadros que quedarán grabados en la retina para siempre.
Empieza el cierre a todo circo: trapecista trabajan una rutina increíble.
La despedida con el público de pie y palmas batientes. Gracias Cirque do Soleil por tanta belleza…