Durante años, la gestión del supermercado fue reactiva: se corrige cuando el problema ya explotó. La propuesta de Kigüi va en sentido contrario. Su tecnología analiza datos históricos, imágenes de góndola, comportamiento de consumo y variables operativas para detectar desvíos, anticipar problemas y ordenar la ejecución diaria.
“Kigüi nació para ayudar a los comercios a tomar decisiones con información clara y accionable. Hoy la inteligencia artificial nos permite convertirnos en un verdadero copiloto del negocio, que ordena la operación diaria y libera tiempo para pensar estratégicamente”, explica Mauricio Kremer, CEO y cofundador de la startup.
Según Kremer, los resultados son rápidos y medibles: “En cadenas regionales como Cordiez reducimos en promedio un 40% la merma por vencimiento y bajamos más de 20% el trabajo operativo asociado a control y ejecución en tienda. Al mismo tiempo, al mejorar la disponibilidad y reposición, solemos reducir quiebres y capturar ventas adicionales. Los primeros impactos se ven típicamente en 4 a 6 semanas de uso constante”.
En Córdoba, Cordiez incorporó la solución como parte de su estrategia para ganar visibilidad y control sobre la operación diaria. El sistema sugiere acciones concretas: chequeo automático de tareas operativas, control de promociones y exhibiciones en góndola, optimización de niveles de stock y reducción de pérdidas por vencimiento y mala gestión.
“Automatizamos tareas repetitivas de ejecución en tienda (control de góndola, precios, caducidades, ofertas), con un setup simple y foco 100% en el día a día del retail. Los grandes jugadores validan el camino, pero ahí está la oportunidad: hacemos accesible esa capacidad para supermercados medianos y regionales, sin necesidad de equipos enormes ni inversiones millonarias”, explica Kremer.
Una evolución que nació desde el interior
Lo interesante es que Kigüi no empezó siendo lo que es hoy. Inicialmente, la solución estaba enfocada en detectar productos próximos a vencer, con un modelo centrado en el consumidor.
Estas imágenes demuestran cómo a partir del scanner de la línea de barras de un producto o su fecha de caducidad, se encuentran los productos del supermercado, la cantidad que hay y qué tareas se deben realizar para retirar, revisar stock, entre otros.
El trabajo con retailers regionales, como Cordiez, mostró que el desafío era mucho más profundo: no se trataba sólo de evitar pérdidas por caducidad, sino de gestionar múltiples variables que impactan directamente en la rentabilidad del punto de venta. Ahí vino el giro: pasar de una herramienta puntual a una solución integral, predictiva y operativa, pensada para acompañar la toma de decisiones diarias.
“El mayor ‘shock’ fue ver la apertura de las cadenas regionales a incorporar tecnología con IA. Muchas veces a los grandes les cuesta cambiar y adoptar nuevas tecnologías, especialmente cuando reemplazan tareas repetitivas. En cambio, los supermercados medianos buscan eficiencia sin invertir millones. Con Kigüi, el cambio se logra rápido, con baja inversión, y los resultados empiezan a verse en pocas semanas”, agrega Kremer.
Mientras gigantes como Walmart avanzan con sistemas propios de IA para anticipar demanda y optimizar su cadena de suministro, la brecha tecnológica parecía imposible de cerrar para supermercados medianos o regionales. Ese es el verdadero diferencial de Kigüi: democratizar tecnología que antes era exclusiva de los grandes jugadores.El equipo detrás de Kigüi.io.
Hoy la startup opera en Argentina, Perú, Paraguay y Uruguay, trabaja con grandes cadenas y supermercados regionales, y además tiene una alianza estratégica con Fiserv, que integra su tecnología en los terminales Clover, presentes en más de 250.000 dispositivos.
“El próximo gran paso es profundizar la expansión en el Cono Sur y dar el salto a Estados Unidos con cadenas regionales, un segmento enorme y muy dinámico. Para escalar, estamos estandarizando integraciones con puntos de venta (POS) y un sistema de gestión integral del negocio (ERP), fortaleciendo un modelo ‘software-first’ de baja operación y construyendo alianzas comerciales para acelerar el despliegue país por país”, concluye Kremer.
Hasta el momento, Kigüi levantó US$ 1,5 millones de inversores como The Yield Lab, Newtopia, Amazon, Corlab y BID Lab, y según el CEO, el retorno de inversión para un supermercado suele verse en 1 a 2 meses, gracias a la reducción de merma y la mejora de disponibilidad, que impactan directamente en margen y ventas.
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