¿Tu oficina está “despiojada”? (Crece la paranoia entre los hombres de negocios porque “las paredes oyen”)

Lo escuchamos de boca de un conocido asesor de empresas esta semana: en Buenos Aires hay cada vez más compañías que tienen salas u oficinas “despiojadas”, una jerga que define aquellos lugares que han sido revisados y están libres de escuchas ilegales o tecnología de espionaje. Hablar allí es 100% seguro tanto que se traten temas sensibles para la competencia como para las autoridades gubernamentales, cada vez más atentas a la información que generan las compañías en el plano impositivo y hasta político.
Incluso, decía este profesional, hay empresarios que no tienen conversaciones importantes por teléfono y ni siquiera con su teléfono cerca, porque no es difícil convertir un celular en micrófono, como alguna vez le sucedió al propio Chacho Alvarez.
En Córdoba un grupo de emprendedores está desarrollando un software para encriptar las llamadas telefónicas, garantizando que no puedan ser accedidas por orejas intrusas.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.