Windsor Bistró: de qué se trata la nueva apuesta del hotel (obra en 20 días, nuevo menú y vino por copa con dispenser)

(Por Juliana Pino) En un rubro donde muchas veces renovar implica bajar la persiana, el Windsor Hotel eligió otro camino: transformar sin detenerse. En apenas 20 días, y sin interrumpir su operación, el histórico bar del hotel mutó en Windsor Bistró.

“Esto comienza en el hotel Windsor, que tiene 70 años… y con Sibaris funcionando a la perfección, sentimos que era momento de darle un upgrade al bar”, cuenta Federico Ricotini, gerente general del Windsor. Si Sibaris representa la alta cocina dentro del hotel, el nuevo bistró viene a ocupar ese espacio intermedio donde la frecuencia manda.

La idea es simple: platos reconocibles, ejecución cuidada y un entorno que invite a volver. “La propuesta es comida simple, hasta tirando a casera, pero de muy buen nivel. Siempre pensando en el producto, en el servicio y en la cocina”, explica Ricotini.


Federico Ricotini, gerente General del Hotel Windsor

Pero detrás de esa simpleza hay una construcción gastronómica clara. El bistró tiene como chef residente a Facundo Tochi, quien resume el desafío en una frase: “crear una propuesta honesta y sabrosa, pensada para que cada plato resulte familiar pero con identidad, y para que el Bistró sea un lugar al que se pueda volver siempre”.


Facundo Tochi, chef residente del Windsor Bistró

El proyecto, además, cuenta con el acompañamiento del chef asesor Roal Zuzulich, que aporta una mirada estratégica: “Windsor Bistró respeta profundamente la historia del hotel y al mismo tiempo la proyecta hacia una experiencia más contemporánea, donde la calidad y el detalle siguen siendo protagonistas”.


Roal Zuzulich, chef asesor de Windsor Bistró

Con esta apertura, el Windsor ordena su propuesta gastronómica en dos carriles bien definidos: por un lado, Sibaris, con una lógica de alta cocina y experiencia más sofisticada; por el otro, Windsor Bistró, como un espacio cotidiano, accesible y más descontracturado, pensado para ampliar la vida social del hotel y su vínculo con la ciudad.

Un cambio que se ve (y se usa)

Hubo intervención total del espacio: nueva iluminación, recambio de alfombras (incluyendo el lobby), tapizados, mesas, pisos y una ambientación más cálida que acompaña el concepto. Todo esto, sin cerrar. “No queríamos frenar la operación, ese era un punto clave”, remarca el gerente.

Pero hay un detalle que marca un diferencial concreto en la experiencia: el bistró incorpora un dispenser de vino, una máquina de última generación que permite ofrecer etiquetas por copa con mayor rotación y precisión. 

En un contexto donde el consumo busca variedad sin comprometer la botella entera, el gesto no es menor.

De la mañana a la noche (y para todos)

A diferencia de lo que podría suponerse, la propuesta no está pensada solo para huéspedes. De hecho, el público externo es parte central del movimiento. “Sybaris tiene mucho cliente de afuera, y acá pasa lo mismo. Hay mucho espacio y la gente nos visita”, señala Ricotini.

El horario acompaña esa lógica: de 8 de la mañana a medianoche, con una dinámica que muta según el momento del día. Desayunos, almuerzos, café, after office y una carta nocturna con identidad propia.

En cuanto a precios, el ticket promedio se mueve en una franja competitiva para el segmento: platos entre $ 20.000 y $ 40.000 (con opciones de entradas, principales y propuestas para compartir).

Detrás del lanzamiento hay una lectura más amplia: el Windsor no solo está aggiornando su oferta gastronómica, sino también su infraestructura. Entre 2021 y 2024 el hotel atravesó una fuerte renovación, y ahora encara una nueva etapa que incluye la actualización de habitaciones (con obras previstas desde mayo) y futuros cambios en salones de eventos.