Hay una construcción que sí crece: la modular (ya suma casi 100 empresas en Argentina y promtee entregar tu casa lista en 4 meses)

(Por Jazmín Sanchez) La construcción modular industrializada dejó de ser una solución de emergencia o un formato asociado únicamente a tiny houses, y gana escala con proyectos residenciales, minería y obras civiles que prometen reducir tiempos y sobrecostos.

Idero, línea urbana.
Juan Pablo Rudoni, presidente de la CACMI, la Cámara Argentina de Construcción Modular e Industrializada.

Mientras gran parte del sector constructor sigue golpeado por un costo del m2 que ya se encuentra en niveles históricamente altos, hay un segmento que sí está creciendo en Argentina: la construcción modular industrializada.

El sistema cambia completamente la lógica tradicional de construcción. En lugar de ejecutar la obra en el terreno, hasta el 80% del proyecto se fabrica dentro de una planta industrial y luego se traslada para su montaje final. Eso permite reducir tiempos, minimizar errores y trabajar con costos mucho más previsibles.  

El auge del sector ya empieza a verse incluso en los grandes eventos y exposiciones de la construcción tradicional. En Expo Construir hubo por primera vez un pabellón exclusivo destinado a construcción modular e industrializada con más de 20 empresas expositoras.

En el marco de la Expo Construir, InfoNegocios entrevistó a Juan Pablo Rudoni, presidente de la Cámara Argentina de Construcción Modular e Industrializada (CACMI).

Según Rudoni, actualmente ya existen cerca de 100 empresas de construcción modular en Argentina. Incluso la CACMI pasó de tener 23 asociados a 54 en el último año.

Hoy una vivienda modular puede costar entre US$ 1.300 y US$ 1.500 por m2, valores relativamente similares a los de una obra tradicional. Sin embargo, el diferencial aparece en el costo final real: Desde CACMI aseguran que una obra modular puede reducir hasta un 50% los tiempos de ejecución y terminar siendo hasta un 30% más económica.   

El crecimiento del sector se explica por varios factores. Además de reducir tiempos, minimizar sobrecostos, y aportar mayor previsibilidad. Se suma la posibilidad de escalar producción de forma mucho más eficiente —algo clave frente al déficit habitacional— y el avance de nuevas líneas de financiamiento e hipotecas para viviendas.

Según Rudoni, aunque hoy la construcción modular todavía representa menos del 1% del mercado argentino, el sector mira con atención lo que sucede en Estados Unidos, donde este sistema ya pasó del 2,9% al 7% del mercado total desde 2020.  

Juan Pablo Rudoni también lidera Ecosan, empresa con más de 25 años de trayectoria, hoy referente en arquitectura modular con proyectos que van desde viviendas hasta hospitales, oficinas y desarrollos industriales.

La escala industrial es justamente una de las claves del modelo. Ecosan cuenta con 2 plantas de producción: una principal en Loma Verde, Escobar —que hoy ya trabaja al 100% de su capacidad— y otra en Córdoba orientada principalmente a soluciones para minería y oil & gas. 

En las plantas de producción, la construcción funciona prácticamente como una línea de ensamblaje donde estructuras, instalaciones eléctricas y sanitarias, revestimientos y terminaciones avanzan por distintas estaciones hasta salir prácticamente terminadas. 

Durante la pandemia Ecosan construyó 11 hospitales COVID modulares en tiempo récord, uno de los hitos que terminó de acelerar la visibilidad del sistema en Argentina. Hoy, con el crecimiento de Vaca Muerta y la demanda habitacional en zonas de alta actividad energética, la compañía expandió fuertemente su unidad residencial.

Uno de los proyectos que mejor refleja esta nueva escala es Cuarzo I y II, un desarrollo que Ecosan ejecuta en Añelo, Neuquén, de la mano de Everhaus, su vertical enfocada en soluciones residenciales. Cuarzo I, es un edificio modular de 54 departamentos construido en apenas 8 meses.  Y actualmente avanza sobre Cuarzo II, un master plan de 96 departamentos modulares: 36 unidades de 35 m2 y otras 60 de 58 m2.

¿Cuánto cuesta una tiny house (y qué tan “tiny” puede ser)? 

En Expo Construir también pudo verse cómo el segmento residencial empieza a diversificarse cada vez más. Allí se exhibieron desde tiny houses compactas hasta viviendas premium completamente equipadas. 

Idero, presentó 2 modelos muy distintos entre sí: una vivienda de 42 m2 de su línea Ceibo (la línea más accesible de la marca, que arranca desde los US$ 31.000 para casas de 30 m2) con un valor cercano a los US$ 49.000; y otra tiny house de apenas 40 m2 de su línea urbana premium, completamente amoblada, con muebles de diseño y terminaciones de alta gama, cuyo valor ascendía a unos US$ 120.000 (con muebles incluidos). 

Idero, línea Ceibo

Idero, línea Urbana.

Por su parte, Everhaus presentó una tiny house desarrollada junto al estudio BZZS Arquitectura. El modelo, de aproximadamente US$ 42.000, también apunta al segmento de arquitectura modular premium y combina diseño contemporáneo, eficiencia energética y terminaciones de alta gama dentro de un formato compacto. 

La diferencia de precios refleja una lógica similar a la construcción tradicional: más allá del tamaño, el valor final depende fuertemente de los materiales, terminaciones y nivel de equipamiento. Aunque estas compañías ya prometen casas terminadas en alrededor de 120 días.

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