La silla Koch, un clásico temible

Se trata de la silla de barbero que data fines del siglo XIX aggiornada a las necesidades de hoy. Su apariencia antigua se mantiene y emula el dispositivo que utilizó Sweeney Todd, el barbero diabólico. Mirá de qué se trata, en los Muebles que Hicieron Historia.

Sweeney Todd junto a su pieza de ingeniería.
Una ilustración de periódico del sistema de silla original del asesino serial.
La silla Koch original con todas las funciones hidráulicas incluidas.
La silla Koch, una joyita que vuelve.

Lo antiguo está de moda y no es casualidad que las sillas de barbero Koch resurjan luego de que el oficio prácticamente desapareciera de las peluquerían.

Antes la actividad de los barberos se comparaba con la de los dentistas y cirujanos menores por lo que se necesitaban sillas especiales para adecuar las necesidades de los profesionales.

En 1878 se patenta la primera silla reclinable que poseía reposapíes de la empresa Archer Company. Luego se mejoró con un sistema de elevación automática.

Eugene Berninghaus mejoró el diseño de Archer e introduco la primera silla giratoria reclinable, el Paragon.

La compañía Koch introdujo todas estas mejoras en una sola silla mejorando los diseños tanto de Archer como de Berninghaus. Logró vender 35.000 piezas antes de 1885.

Un competidor, Samuel Kline de Kline Chair Company desarrolló una pieza similar y presetó en 1905 una demanda por violación de patentes contra Koch que perdió. En 1907, la patente de silla ajustable fue definitivamente para Koch.

Distintos investigadores coinciden en que la silla y la profesión del barbero comenzaron a quedar obsoletos por la introducción de máquinas de afeitar al mercado que permitían el aseo diario y privado de manera más fácil y barata. (Incluso hay versiones más descabelladas que indican que la moda del pelo largo y descuidado de los Beatles en los '60 y '70 fue un factor determinante en este proceso de desaparación).

No obstante, la moda de usar barbas largas y tupidas en los últimos años incentivó al mercado de las clásicas sillas Koch que, además, son implementadas incluso en casas de tatuajes.


La silla diabólica
La historia que llevó Tim Burton al cine, Sweeney Todd, muestra cómo la ingeniería y destreza de este mueble se puso al servicio de un asesino serial: Benjamin Barker.

A diferencia de lo que se ve en la película, el experto en criminalística Peter Haining, el barbero ideó una silla que contenía un mecanismo con el cual descendía bajo el nivel del piso y exponía el cuello del cliente para luego degollarlo.

Barker fue el responsable de aproximadamente 160 crímenes llegando al punto de convertirse en una leyenda. La publicación Daily Courant del 14 de abril de 1785 reportó un asesinato con horror pero al tiempo fascinación.

Se dice que al principio Barker dejaba los cuerpos en el sótano pero luego contrató a Margery Lovett para que aprovechara la carne humana y horneara tortas de carne con ella.

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