El nombre elegido por Juan Maggio para su regreso a la aviación es simple: Joy (https://joyairline.com.ar/) y su bajada es “una aerolínea premium con más conexión y una experiencia superadora para el pasajero”.
La empresa inicia con dos aviones Bombardier CRJ-200 LR con capacidad para 50 pasajeros, los mismos equipos de dos asiento a cada lado del pasillo con los que voló durante años Southern Winds, más conocida como SW.
Al momento, la compañía ya celebró un acuerdo con el Gobierno de Jujuy que se convertirá en el primer destino una vez que se cuente con la aprobación correspondiente del organismo regulador de la actividad aerocomercial (ANAC).
Asimismo, en una primera etapa, la red inicial contempla conexiones desde Buenos Aires hacia San Luis, Villa Mercedes y Merlo, además de enlaces regionales entre ciudades del interior como Córdoba, Iguazú y Bariloche.
Una vez completado el proceso regulatorio se informará el calendario de inicio de operaciones.
Un poco de historia
SW inició operaciones en 1996 de la mano de los hermanos Juan y Cristian Maggio con dos tipso de equipos Bombardier: los CRJ-200 (jets que hoy utilizan, por ejemplo, Paranair) y los Dash 8 biturbo hélice.
La línea aérea con base de operaciones (hub) en Córdoba operó casi 10 años con vuelos a Buenos Aires y varios puntos del país.
Con la devaluación de 2002, los leasings y la operación de estos equipos se hizo compleja e incorporaron a la flota Boeing 737 (hasta hace poco estuvieron arrumbados en el Taravella y hoy son parte de un hotel temático) e incluso un 747 Jumbo con el que operaban a Miami y España.
En 2004, se hallaron casi 60 Kg de cocaína en un vuelo a España, un escándalo que llevó a la quiebra a la compañía, pero del que la Justicia comprobó que los hermanos Maggio eran totalmente ajenos.
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La apuesta los CRJ de Bombardier
En su momento, Juan Maggio explicaba que el éxito de SW era la elección de los aviones para volar en el interior de Argentina: “Si tengo algún mérito en esto fue haberme dado cuenta del impacto que tendrían los Canadair Regional Jets (CRJ)”, le decía a La Voz del Interior.
“Toda la industria pensaba que era un avión muy caro para llevar sólo 50 pasajeros. Yo fui a Canadá, me senté adelante del presidente de Bombardier, y le demostré por qué el avión que él estaba creando tendría un éxito rotundo… -decía Maggio en 2001-; a partir del CRJ todas las rutas se trazarían de un modo más directo y los centros de distribución se aflojarían porque habría vuelos para unir puntos entre sí sin tener que pasar por el aeropuerto principal”.