Hay planes que no se explican: se viven. La Ducha Piano Sessions es uno de ellos. Un formato que mezcla piano en vivo, banda, repertorio transversal y algo difícil de replicar: un clima donde cantar con desconocidos deja de ser raro y pasa a ser inevitable.
Detrás de la idea está Gemma Perona, creadora y dueña de La Ducha, quien hoy lleva adelante toda la operación del proyecto desde Córdoba, con un equipo que la acompaña y una agenda que no para de sumar fechas. “La gente no va a escuchar música: va a ser protagonista”, resume.
Mucho más que cantar: una experiencia diseñada
El germen de La Ducha surgió casi como una intuición compartida. Mientras su socio, hoy radicado en Buenos Aires, vivía la experiencia de un piano bar, Gemma seguía de cerca formatos similares en Europa. La pregunta apareció sola: ¿por qué algo que funciona afuera no podría pasar acá?
“Siempre pensé que el cordobés se anima cuando está de viaje, pero en su propia ciudad a veces cuesta más soltarse. Y dije: no puede ser, esto tiene que funcionar”, recuerda.
El formato original, piano en vivo, se adaptó al ADN local: en Córdoba se sumó la batería. “Acá gusta bailar, saltar, tener ritmo. Eso hizo que la experiencia creciera muchísimo”, explica Gemma.
El resultado es un show donde conviven rock nacional, pop latino, baladas, cuarteto y clásicos infalibles. Desde Oasis o Luis Miguel hasta Shakira, Cristian Castro o Música Ligera. Siempre con final bien arriba.
Un público +35 que marca tendencia (y arrastra a los más chicos)
Aunque la propuesta es transversal, el público fuerte de La Ducha tiene nombre y apellido: mayores de 35. “Es gente que muchas veces no sabe a dónde ir, y acá encuentra un microclima propio”, cuenta la fundadora.
Lo curioso es que son ellos quienes invitan a los más jóvenes. “Es al revés de lo habitual: los de 40 o 50 le dicen a los de 30 ‘¿cómo no conocés La Ducha?’”. El fenómeno creció tanto que se armaron grupos de WhatsApp por zonas y días.
Bares llenos y un modelo que funciona
El formato en bares es gratuito para el público: se entra, se consume y se canta. Para los locales, el impacto es directo. “Es el lugar de moda. La gente va porque está La Ducha”, asegura.
Actualmente el circuito incluye:
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Adobados (Corteza Mall) – zona norte
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Olio – zona sur
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Don – Güemes (con pausa estacional)
Tras cerrar diciembre con salas llenas y pedidos constantes, el equipo vuelve el 8 de enero con las Summer Sessions: misma esencia, estética veraniega, vestuario especial, acciones con marcas (heladerías incluidas) y una experiencia pensada para el calor.
La Ducha Rodante: cantar arriba de un colectivo descapotable
Si el formato fijo sorprendió, la versión móvil terminó de romper el molde. La Ducha Rodante es un colectivo de dos pisos, techo abierto, banda en vivo y un recorrido cantado por la ciudad durante una hora y media.
Ya se realizó en tres oportunidades: una edición especial inspirada en Oasis, una activación para una empresa y un cumpleaños. Hoy el foco está puesto en experiencias corporativas y eventos privados, con packs personalizados según cantidad de personas, catering y bebidas.
“Arriba entran 40 personas. Se arma un clima muy íntimo, muy de amigos. Es otra energía”, explica Perona.
Hoy La Ducha también llega a casamientos, cumpleaños y eventos privados, siempre con la misma lógica: nadie queda afuera. “Vas solo y te volvés con amigos. Terminás abrazado cantando con alguien que no conocías. Esa sensación es lo más lindo”, dice.
¿Se puede exportar la ducha?
La respuesta es sí. Ya hubo una prueba en Miami, con argentinos cantando como en casa. Y ahora el equipo evalúa llevar la experiencia a algún punto de la costa, posiblemente en la playa. “Siempre vamos a buscar hacer algo distinto en Córdoba y fuera. Somos experiencias disruptivas, y eso no lo vamos a soltar”, concluye Gemma.