Traje y corbata y unos buenos kilos más flaco. Javier Milei llegó con Karina, Manuel Adorni y Martín Menem a Córdoba, una comitiva que prometía interesantes definiciones.
Pero no. Tuvo un discurso muy técnico donde explicó cuáles son los “drivers” que lo guían en sus tomas de decisiones y retomó conceptos del nuevo libro en el que trabaja: La moral como política de Estado.
Así explicó que frente a un problema y sus eventuales soluciones, se plantea que las alternativas cumplan estos criterios:
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Que tenga fundamentos éticos y morales (básicamente que sean medidas justas y alineadas al “derecho natural”)
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Que sea una medida que cumpla con el concepto de eficiencia económica.
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Que sea útil políticamente, es decir, que redunde también en un beneficio político al gobierno.
Hablar de derecho natural como base de un árbol de toma de decisiones es -como mínimo- debatible. El Estado moderno se construye sobre infinidad de normas del derecho positivo que se acomodan a los tiempos.
Pero no nos vayamos por la nubes de Úbeda: para Milei hay muchas normas que son legales (aquellas que -por ejemplo- promueven la “justicia social”) pero que son ilegítimas porque violan el derecho natural a la propiedad privada y el principio de apropiación de John Locke.
La vicegobernadora Prunoto, Gabriel Bornoroni, Manuel Adorni, Karina Milei, Manuel Tagle, Guido Sandleris y Gonzalo Roca
Tirame un título, Javo
Si tuviéramos que forzar algunos títulos, elegiríamos:
- La Argentina creció más de 10% en los dos primeros años de gestión libertaria y está hilvanando un tercer año consecutivo.
- De los 15 sectores que releva el EMAE (adelanto de PIB) hay 11 sectores que crecen (siempre hay sectores que NO crecen en un ciclo de recuperación)
- El IPC empezará a dar con “cero y algo” a partir de agosto o septiembre. Es ineluctable que eso suceda para Milei.
- De la misma manera, el índice de riesgo país que hoy coquetea en los 600 puntos estará debajo de 300 más temprano que tarde (remarcó que el bono AO27 tuvo un riesgo país implícito de 200 puntos).
“Cositas”
Manuel Tagle pasó un largo rato con Javier Milei en privado antes de la presentación y contó que el mismo presidente le comentó que en los últimos tiempos había leído más de 40 libros para preparar sus nuevos discursos e ideas.
Mientras avanza en “La moral como política de Estado” (por eso tan filosófico en su discurso, seguramente), el presidente dijo también que se había ordenado en su alimentación, que había bajado de peso (unos 6 u 8 kilos) y que sus valores clínicos corresponden a los de una persona de 30 años.
El evento no estuvo acompañado con un almuerzo en las mesas, como suele ser costumbre, sino por un catering a la salida, posiblemente por explícito pedido de Presidencia: a Milei le molesta y lo desconcentra el ruido de los cubiertos en un evento.
Tecno optimista como buen anarco capitalista, Javier Milei cree que liberarse del yugo del Estado generará más riquezas y prosperidad como sucedió con la revolución industrial y fustigó a los “ludomitas”, aquellos partidario de Ned Ludd que rompía telares industriales para detener el avance de la máquina sobre el trabajo humano.
Milei encuentra en muchos ambientalistas una nueva generación de ludomitas que se oponen a cualquier intervención sobre la naturaleza y reivindicó la “mano invisible del mercado” como el mejor articulador de la riqueza en una sociedad.