El cambio apunta a algo concreto: integrar el sistema de peaje electrónico al proceso de entrega del vehículo, evitando que el comprador tenga que gestionar luego la adhesión al servicio. De esta forma, el auto quedará listo para circular por autopistas y accesos con cobro electrónico desde el primer momento.
Una de las dudas que surgía en torno a la iniciativa era si el beneficio se limitaría a la Ciudad de Buenos Aires -donde el sistema Free Flow avanza con fuerza- o si también alcanzaría a las provincias.
Desde ACARA confirmaron que la implementación será nacional: “Vendrá ya instalado por default en todos los vehículos del país; si alguien expresa que no lo quiere se le desactiva”, explicó Gastón Forcat, del área de prensa de ACARA.
Esto significa que las concesionarias oficiales de todo el territorio argentino entregarán los vehículos con TelePASE activo, eliminando un paso administrativo para los compradores.
Funcionará también en la red de peajes del interior
Otro punto clave es la interoperabilidad. El TelePASE que se active al momento de la entrega no quedará restringido a las autopistas porteñas, sino que funcionará en prácticamente toda la red de peajes del país.
Según precisó Gastón Forcat, el sistema será compatible “con prácticamente toda la red de peajes disponible del país”, incluyendo corredores nacionales y provinciales que ya utilizan esta tecnología.
En términos prácticos, esto implica que el usuario podrá atravesar peajes sin detenerse ni pagar en efectivo, utilizando los sistemas de lectura automática o pórticos electrónicos que ya se están instalando en diferentes rutas y autopistas.
Hacia autopistas sin cabinas
La iniciativa también acompaña la transformación tecnológica de los sistemas de peaje. En los últimos años, las autopistas administradas por AUSA avanzaron hacia el modelo Free Flow, donde el cobro se realiza mediante pórticos electrónicos que identifican el vehículo en movimiento, eliminando las tradicionales cabinas.
El objetivo de este esquema es mejorar la fluidez del tránsito, reducir tiempos de espera y disminuir maniobras riesgosas en zonas de peaje, además de simplificar la gestión para los usuarios.