Vinotipia, el juego de mesa cordobés que marida vino, emociones y autoconocimiento (ya tiene una bodega mendocina en su team)

(Por Rocío Vexenat) Dicen que detrás de cada copa hay una historia… y en este caso, también un emprendimiento. Vinotipia nació como consecuencia de un recorrido personal: su creadora, Tamara Rolfo, tras certificarse en coaching sensorial (usando el vino como metáfora para destapar recuerdos y destrabar creencias), se enamoró aún más del universo enológico y se formó como integral sommelier en la Escuela Argentina de Vinos.

Lo que empezó como una idea que rondaba en pandemia, tomó forma en julio de 2024 con el desarrollo de la marca, y finalmente se lanzó al mercado en agosto de 2025.

¿De qué se trata Vinotipia? La propuesta es simple, pero poderosa: un juego de mesa que convierte al vino en protagonista y en espejo. Su nombre surge de la combinación entre “vino” y “tipo”: la esencia está en descubrir cuál es tu vinotipo.



La dinámica: una cata a ciegas autoguiada para 2 a 6 jugadores. Cada participante completa fichas de cata, registrando no solo lo organoléptico (aromas, sabores, texturas), sino también lo emocional, gracias a un mazo de cartas emocionales que funcionan como disparadores. La consigna es clara: no hay respuestas correctas… más que las tuyas.

“El vino puede contarte historias, conectar con tus emociones y, si lo dejás, elegirte a vos”, explica la creadora.

Experiencia (y precios)

El e-commerce de Vinotipia ofrece distintas gamas, con precios que van desde $ 88.000 hasta $ 103.000, según los vinos que acompañan la caja.


Por ahora, existen tres experiencias: cada una conformada por una triada de cepas (tres por ronda), que en total permiten descubrir nueve varietales distintos. El truco es que no sabés cuál estás probando: primero lo sentís, lo experimentás, y solo después elegís cuál fue tu favorito.

El vino, las emociones y algo más

Detrás de cada triada hay una metodología desarrollada por Tamara: asignar a cada cepa una emoción diferente. La propuesta no se limita a aprender sobre vinos, sino a descubrir algo sobre uno mismo.

Y no está sola: ya cerró con la bodega Carmine Granata en Mendoza, que tendrá su propia triada personalizada y ofrecerá la experiencia Vinotipia en bodega. También se viene una versión orgánica, de la mano del vino Voira.

¿Un juego de vino? (y mucho más)

Aunque no hay tantos antecedentes de propuestas similares, Tamara cree que hoy la gente busca experiencias más que productos. Y Vinotipia se monta en esa ola: lúdica, sensorial y emocional. Pero esto es solo el comienzo. El plan es expandir la metodología a otros alimentos: “Me ilusiona que todo el mundo pueda acercarse al vino, que no haya que saber mucho ni poco, que el aprendizaje llegue jugando… y que se quede para siempre”, finaliza Tamara.

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