El Comité Central de la UCR convocó para el próximo lunes a los legisladores provinciales electos el 12 de mayo -ya sea por la lista 3 o por la alianza Córdoba Cambia (PRO/Frente Cívico) pero que sean afiliados al partido- para discutir el futuro de la representación que tendrá el radicalismo en la próxima Cámara. El objetivo de la invitación es censar a los que quieren seguir perteneciendo a la UCR, porque los que falten a la cita serán considerados traidores al partido y podrían recibir la pena de expulsión porque quedarían al margen de una amnistía. Los convocados son: Antonio Rins, María Garade Panetta, Dante Rossi, Marisa Carrillo, Marcelo Cossar, María Elisa Caffaratti y Raúl Recalde (electos por la UCR); y Juan Jure, Patricia de Ferrari, Orlando Arduh y Daniela Gudiño (electos por Córdoba Cambia). El caso de Alberto Ambrosio, aseguran desde el Comité, es especial porque habría pedido él mismo la suspensión de su ficha de afiliado a raíz de que es el principal operador del macrista Héctor Baldassi.
El artículo 60 de la Carta Orgánica radical establece la expulsión, entre otras causas, para “todo afiliado que decida participar en elecciones generales en representación de otro partido en contra de los intereses de la UCR”.
En esa situación se hallan los radicales electos por la coalición Córdoba Cambia, pero el Comité tramitaría una amnistía para ellos si afirman su arrepentimiento y concurren a la Casa Radical el lunes 11. También padece la misma objeción el resto de los candidatos que no fueron electos, fundamentalmente el que encabezó la fórmula ejecutiva, Mario Negri, de quien Ramón Mestre ha dicho que espera un pedido de disculpas al partido.
El Comité tomará asistencia y los nombres de los ausentes serán elevados al Tribunal de Conducta, sin remedio. Los presentes recibirían los beneficios de la amnistía.
En la reunión se discutirá si es posible conformar un solo bloque de radicales en la Legislatura para el período 2019-2023, algo que parece difícil de lograr.
Desde el oficialismo partidario (el mestrismo) sostienen que este proceso busca alcanzar la unidad partidaria, pero un posible rechazo de los electos por Córdoba Cambia puede colocar al partido en una crisis con riesgos de provocar un cisma. Los que fueron candidatos por Córdoba Cambia afirman haber tenido la venia de la Mesa Nacional de Cambiemos, que integraba el Comité Nacional de la UCR.
Ente de Intendentes
El otro frente abierto en la UCR es la renovación de las autoridades del Ente de Intendentes, que hasta el 4 de diciembre presidirá Ramón Mestre.
En el Ente se resolvió que las futuras autoridades sean elegidas el viernes 15, por lo que votarán los actuales intendentes. Esta cuestión venía provocando discusiones, porque algunos entienden que quienes deben decidir son los intendentes del período 2019-2023.
Como la conclusión del mandato de Mestre es anterior a la asunción de los nuevos intendentes, y como el proceso electoral se inicia incluso antes en los departamentos, cae de maduro que el padrón de votantes serán los actuales mandatarios locales. De todos modos, incluso desde el oficialismo advierten que en 2011 se hizo una excepción para que Mestre sea el presidente del Ente, una vez que asumió la Intendencia de Córdoba.
En la reunión del viernes pasado también quedó descartada la opción de conformar una conducción colegiada, por lo que habrá de mantenerse el sistema actual de un Comité Ejecutivo con un presidente y otras autoridades.
El primero en reaccionar públicamente fue el intendente de Mendiolaza, Daniel Salibi, para quien lo resuelto (que voten los actuales y no los próximos) es falto de “lógica”.
“En cualquier situación en las que las autoridades son elegidas por el voto, son quienes deben tomar las decisiones una vez que asuman, ya que las actuales conducciones tienen una fecha de mandato que hay que respetar y cumplir”, consideró. “Tenemos que hacer cumplir la lógica”, reclamó.
Llaman a un frente del “radicalismo social”
Un grupo de dirigentes de la UCR de distintos grupos internos llamó a formar un “frente o corriente radical nacional”. La convocatoria es para “todos los radicales de buena voluntad que se sigan identificando en las banderas del radicalismo social que supieron levantar, entre otros, Alem, Yrigoyen, Sabattini, Lebhenson, Larralde, Illia y Alfonsín, y a partir de allí a todos los argentinos sin distinción de banderías partidarias, para volver a encabezar, como decía Alfonsín, la enorme columna de la unidad nacional”.
Entre otros, suscribieron el documento el presidente de la Convención Nacional, Jorge Sappia; los intendentes de Bell Ville y de Villa General Belgrano, Carlos Briner y Sergio Favot, respectivamente; los alfonsinistas referentes de grupos internos Dante Piguillem (Asamblea Radical) y Dante Rossi (Identidad Radical); y ex legisladores como Elvio Molardo, Héctor Dulla y Fernando Alamo.
Respecto de las elecciones nacionales, el documento afirma que “en esta derrota electoral, el radicalismo ha sido fuertemente afectado, no tan solo por el resultado, o por la pérdida de protagonismo, sino fundamentalmente porque el modelo económico y social aplicado, lejos de nuestras ideas, ha profundizado la desigualdad y la inequidad social en la Argentina”.
“Queremos un radicalismo unido, movilizado, participativo, con una mirada incluyente y respetuoso de la igualdad de género”, señala.