Tal como ocurrió en la UCR y en el PRO, la pandemia y la situación sanitaria general obligaron a postergar también en el peronismo provincial el proceso de renovación de autoridades partidarias fijado para este 2020. Sin embargo, a diferencia de las dos fuerzas opositoras, el oficialismo cordobés suspendió la interna allá por marzo, sin oficializar aún el nuevo cronograma electoral.
Hasta aquí, la fecha que se barajaba de manera informal apuntaba a marzo próximo; sin embargo, los planes que tendría el gobernador Juan Schiaretti serían otros.
Según pudo saber Alfil de manera extra oficial, el jefe político del PJ Córdoba planea correr los plazos y fijar fecha de convocatoria para después de las elecciones de medio término; es decir, posterior al domingo 24 de octubre cuando la provincia renueve tres senadores y nueve diputados.
Una alta fuente del oficialismo cordobés confirmó la intención del mandatario provincial, por ahora compartida con muy pocos dirigentes, y argumentó que la prioridad del gobierno de Hacemos por Córdoba “es y seguirá siendo la gestión” y que lo partidario “no le preocupa a nadie porque no es urgente”.
Sin embargo, en ese posible movimiento subyace también una motivación política: no hacer olas entre el peronismo cordobés y el nacional antes de tiempo.
Cuando se suspendió la interna que tenía fecha para el 26 de abril pasado, las conversaciones entre los delegados del gobernador Schiaretti y los representantes del presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, estaban avanzadas. Todo indicaba que se encaminaban hacia un entendimiento y que el nuevo esquema partidario contemplaría a todos los sectores del peronismo cordobés, incluso, la versión kirchnerista.
Pero los nueve meses de pandemia enfriaron ese diálogo formal y, si biensiguieron las conversaciones fuera de esa mesa, la realidad es que la discusión por la interna quedó pausada y en segundo plano.
No así las especulaciones en torno a la unidad que crecieron a la luz de los gestos mutuos entre la Provincia y la Nación.
Sobre la posibilidad concreta de que el peronismo cordobés armonice con el nacional, según a quién se le pregunteserá la respuesta ofrecida.
En el albertismo cordobés son bastantes mesurados al hablar de la posibilidad de llegar al ´21 con una sola lista. Desde el sector que conduce el senador Carlos Caserio limitan, por ejemplo, los guiños de Schiaretti al oficialismo en el Congreso Nacional, a meros gestos institucionales que -por ahora- no tienen correlato político en término de unidad verdadera.
Allí creen que, yendo con lista propia a una elección que seguramente se polarizarán, el Frente de Todos tiene chances de salir segundo en Córdoba (todos coinciden en que Cambiemos hará una muy buena elección) y, por ende, quedarse con una de las tres bancas al Senado.
Por su parte, la pata cristinista del oficialismo nacional en Córdoba, sigue creyendo en el acuerdo con Hacemos por Córdoba. La camporista Gabriela Estévez se consolidó como la referente de la ex presidenta en la provincia y mientras busca reordenar y consolidar el cristinismo cordobés, guarda vínculos con El Panal y mantiene las formas frente al gobierno de Juan Schiaretti.
En tanto, desde Hacemos por Córdoba muchos abonan la idea acercar posición para competir en un mismo frente el año que viene. “Lo lógico sería que nosotros encabecemos un tramo de la boleta y el Frente de Todos, la otra”, reflexionó un hombre que interpreta el pensamiento del gobernador.
Claro que la aspiración del schiarettismo es quedarse con la banca a la Cámara Alta, lugar al que pretende la diputada Alejandra Vigo pero que también anhela Caserio. Con lo cual allí radicaría un primer escollo a sortear y no menor.
Por otro lado, desde el peronismo provincial aclaran que frente a un eventual entendimiento el schiarettismo no se meterá en la discusión interna del Frente de Todos por los lugares que pretenda cada sector (el albertismo, cristinismo y massismo), sino que negociaría sólo con los interlocutores válidos. Y en ese sentido, suben las acciones del ministro del Interior, Wado de Pedro, por su buen vínculo con el Centro Cívico.