Con la Sony Tablet vamos a convertirnos en los gordos de Wall-e

Osvaldo Bustos: "¿Alguien recuerda las escenas de la película Wall-e (2008) donde se ve a un grupo de gordos que no pueden levantarse de sus sillas y están siempre frente a una pantalla? Bueno con la Sony Tablet vamos en ese camino. Nos despertamos con la alarma del celular, mensajeamos todo el día y entre otras actividades hasta hablamos por teléfono con él; en el trabajo nos enganchamos con la PC o notebook, navegamos, enviamos y recibimos mails, trabajamos. Cuando a la noche llegamos a casa deberíamos hablar con nuestra familia, hacer deportes, charlar con los amigos. Desconectarnos. Pero no, ahora nos ofrecen aislarnos sentados en el sillón del living o sala de vídeo y sin movernos ni un poquito, manejar TV, audio, Internet, Play Station, las cortinas, las luces y un largo etc. Les está faltando hacer pasear el perro y buscar la pelota para que juegue (el perro), mientras, cada miembro del grupo familiar chateará y jugará solo y aislado en su habitación. Ah, el aparato que promocionan aparentemente no tiene conexión 3G".

¿Es así? ¿Debemos de dejar de fabricar autos para volver a andar a pie?  Debate aquí.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.