Dice que millones de personas que usan tarjeta de créditos son niños de 5 años (sí, eso dice)

Gustavo Peralta: "Es llamativo ver cómo la gente aún cree que con una tarjeta de crédito te vas a ahorrar unos pesos u obtener descuentos. En un país con 30% de inflación, con tarjetas que no bajan de una TNA del 40% en las cuotas, impuestos de sellos y seguros de vida, envíos de resúmenes, etc... todo con montos altísimos, pregunto:  ¿todavía piensan que saldrán ganando en el precio?  Los que dicen cuotas `sin intereses´ o `descuentos´ en algún lado te lo cobran o te lo van a cobrar, ya sea en el precio base (que seguro será más alto que si se lo paga en efectivo) o con los intereses de las cuotas, o con impuestos a sellos, etc... y seguro saldrá al final mucho más caro.  ¿O de dónde creen que sacan la plata para que las tarjetas mantengan toda la estructura operativa, administrativa, infraestructura y tener ganancias? ¿O los que usan tarjetas de credito piensan que los Reyes Magos existen? Para terminar, algo que nunca pude entender es que la gente que tiene plata o puede disponer de plata para comprar (ya sea en el banco, en el bolsillo u otra forma de pago) y usan la tarjeta de crédito.   ¿Realmente es contradictorio, no? Saludos".

¿Alguien le explica a Gustavo cómo funciona esto?  Gracias... Aquí, por favor.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.