Claro pica en punta y lo celebra (llegó a los 20 millones de clientes y es la más elegida)

A cuatro meses de la implementación de la portabilidad numérica, Claro tomó la punta como la empresa de telefonía móvil más elegida por los argentinos, alcanzando la “tímida” cifra de 20 millones de usuarios. Si consideramos una línea por usuario podemos decir que la mitad del país tiene una línea Claro (sumado al récord de haber incorporado un millón de nuevos clientes en sólo un año).
Semejante logro no fue ninguna casualidad, ya que la empresa invirtió una interesante suma en su campaña publicitaria para salir a pelearle a la portabilidad, convocando a importantes figuras del espectáculo y del deporte argentino como Susana Giménez, Maradona, Daddy Brieva, Petinatto, Oreiro, Echarri y muchas estrellas más.
Para celebrarlo, Claro llevará a cabo un evento para más de 1.000 invitados en espacio Darwin San Isidro, en donde además se presentará al nuevo ceo de la compañía: Julio Carlos Porras Zadik, quien estará a cargo de las operaciones en Argentina, Uruguay y Paraguay a partir de agosto. Las celebridades que forman parte de la campaña “Yo elijo Claro” también estarán presentes en el evento para acompañar a la marca.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.