El orgullo paraguayo, el tango argentino, la modestia uruguaya (miradas sobre una encuesta)

La pregunta era igual para las tres comunidades de lectores de InfoNegocios: Hoy por hoy, estás más cerca de sentirte…
Orgulloso/a de ser (argentino/paraguayo/uruguayo)
Decepcionado/a de ser (argentino/paraguayo/uruguayo)
Ni lo uno, ni lo otro
Los resultados marcan distintos matices de cómo nos vemos y nos sentimos con nuestros propios países.

Hoy por hoy, estás más cerca de sentirte...
Opciones / Paises  AR UY PY
Orgulloso/a de ser de tu país 51% 32% 77%
Decepcionado/a de ser de tu país 16% 12% 10%
Ni lo uno ni lo otro 33% 55% 13%

Si bien los lectores de IN AR tienen un balance +39 (restando a los “orgulloso” los “decepcionados”), son también los que más alto tienen la mirada negativa, seguramente como parte de la “grieta” que divide políticamente a muchos argentinos.

Los uruguayos, cultores de la mirada propia como “paisito”, tienen un +20, pero aquí gana por lejos el “ni lo uno ni lo otro” (quizás como Mujica, que te decía una cosa y te decía la otra).

Los paraguayos (quizás acabalgado en su excepcional ciclo económico), tienen un notable +67, con sólo 10% de decepcionados y apenas 13% de indiferentes.

Mirá los porqué de las respectivas encuestas haciendo clic en cada nombre de país: Argentina, Uruguay y Paraguay.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.