La llegada de Le Pain Quotidien a Corteza Mall había significado, en su momento, un desembarco simbólico. La marca, fundada en Bruselas en 1990 por el chef Alain Coumont, llegó a la Argentina en 2012 con su primer local en Palermo y, en ese entonces, la propia compañía había sido explícita: la expansión se concentraría en Buenos Aires, con una inversión proyectada de 6,5 millones de dólares para abrir quince locales en cuatro años, y el interior del país no formaba parte de los planes inmediatos.
Con el correr de los años la estrategia de la marca se modificó y fue sumando presencia fuera del área metropolitana, con aperturas en Mendoza y Tucumán además de Córdoba, bajo la conducción de Federico Lantaron al frente de la operación local.
El local cordobés llegó a ser, según la propia empresa, el primero de la cadena en la provincia, con la promesa de replicar la propuesta que la hizo conocida en otros mercados: panes de masa madre, croissants, tartines y una carta con alternativas saludables, además de un esquema de franquicias que exigía inversiones iniciales de entre US$ 65.000 para formatos reducidos y montos bastante más altos para locales estándar de 150 m2. La apuesta suponía, además, sostener en el interior el mismo estándar de calidad y experiencia que la marca ofrece en sus locales insignia.
El cierre aquí, sin embargo, no llegó acompañado de ningún análisis oficial sobre lo que falló. Y ese silencio es, en sí mismo, un dato relevante para leer el momento que atraviesa el consumo gastronómico de nivel medio-alto en Córdoba.
La salida de Le Pain Quotidien de Corteza Mall deja además una pregunta abierta sobre el futuro de la marca en el interior del país. Si el capítulo cordobés fue apenas un traspié puntual, ligado a la ubicación específica del local o a condiciones particulares del contrato con el shopping, o si en cambio anticipa una revisión más amplia de la estrategia de expansión hacia el interior, es algo que todavía no tiene respuesta pública.
La compañía no emitió señales en ningún sentido, y esa falta de comunicación deja a los cordobeses que apenas llegaron a conocer la marca sin certezas sobre si el capítulo se cierra definitivamente o si se trata apenas de una pausa.
Lo concreto es que, por ahora, Córdoba se quedó sin Le Pain Quotidien de la misma manera en que lo recibió meses atrás: sin demasiadas explicaciones de por medio.