Hasta la solemne Cámara de Comercio de Córdoba impulsa el uso de las redes sociales

“Si no estás en las redes, no existís”. Muchas veces escuchamos esta afirmación y en gran parte de los casos, es cierta. Sin mantenerse ajena a esta realidad y como parte del “Programa de Capacitación y Profesionalización”, la Cámara de Comercio de Córdoba -con la participación especial de la Secretaría de Comercio de la Provincia- lleva a cabo el curso “Cómo incorporar la gestión de redes sociales en empresas comerciales y de servicios”. Será a partir del próximo 12 de noviembre de 19 a 21.
“Enmarcados en el lema de nuestra misión, adaptarnos a los cambios que el mercado actual ofrece desarrollando nuevas habilidades que nos permitan lograr el posicionamiento que deseamos, es que la entidad desea compartir con sus socios y público en general las tendencias que hoy son protagonistas de las estrategias de ventas, marketing y fidelización”, explican desde la Cámara.
La participación es gratuita pero los cupos limitados. Para más información o inscripciones escribir acá o llamar al 0351 4222570- 4229950. El único requisito es pertenecer a una empresa del sector comercial y servicios inscripta en el “Sifcos”.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.