Las cocheras acompañan el 20% de inflación anual (por lo menos).

Del 2005 al 2008 alquilar una cochera bastante modesta en Lima y Rivadavia pasó a costarnos de $ 80 a $ 200, un 150% de incremento. Si bien es cierto que a partir de ahí las subas se moderaron, también es cierto que el mismo espacio hoy cuesta $ 280, lo que se traduce en un incremento del 20% anual en los últimos dos años.
Aunque en la zona de Nueva Córdoba ya hay cocheras que llegan hasta los $ 350 mensuales (en zonas como Alberdi oscilan entre los $ 180 y los $ 200), la media de tener donde guardar el auto se acerca a los $ 300 (también ya hay casos como el de Capitalinas, donde llegan a $ 400 mensuales). Pero si esto te parece caro pensá que en zonas como Belgrano o Palermo (en Baires) alquilar una cochera cuesta entre $ 600 y $ 800, mientras que en Recoleta y Puerto Madero trepan a los $ 1.000, casi tanto como el alquiler de un departamento de un dormitorio en esta ciudad.

Llega la primera edición de “La Noche de los Telos” (los establecimientos adheridos ofrecerán turnos con un 50% de descuento)

El próximo 19 de noviembre, un clásico de la intimidad argentina vuelve a ocupar su lugar en la historia. Por primera vez, los albergues transitorios de la Ciudad y el Gran Buenos Aires serán protagonistas de “La Noche de los Telos”, una iniciativa que busca reivindicar esos escenarios anónimos que, durante décadas, fueron testigos de primeras veces, amores, aventuras, encuentros y secretos.

El equipo de Digital Winds

Con oficinas en Villa Allende y cerca de 30 colaboradores, la firma especializada en marketing se define como una “empresa tecnológica, digital y comercial”. Presta servicios en Argentina y otros 6 países, incluyendo España, Uruguay, República Dominicana y Arabia Saudita, entre otros.

Umbru, la plataforma B2B que conecta a empresas con proveedores nuevos: ya suma 80 empresas (y va por la UIC y los parques industriales)

(Por Rocío Vexenat) La idea nació hace 15 años, frente a la vidriera de un local de antigüedades. Diego Battaglino intentó entonces desarrollar una aplicación, pero estaba armada por categorías, era difícil de usar y quedó sin terminar. Con el tiempo, escuchó el mismo problema una y otra vez en las pymes de las asociaciones empresariales de las que forma parte: conseguir proveedores fuera de la agenda habitual.