Naranja X concretó la reapertura de su sucursal en el Cerro de las Rosas, en una apuesta que busca combinar la digitalización de servicios con la atención personalizada que caracteriza a la compañía desde hace más de cuatro décadas.
La renovación no es cosmética: el sector de autogestión 24 horas creció un 30% y ahora cuenta con siete terminales de pago, lo que permite realizar transacciones sin depender de horarios comerciales. En el interior, un sistema de turnero y nuevos sectores de espera con sillones apuntan a reducir los tiempos de espera de los clientes.
Uno de los detalles que más llama la atención: el espacio es pet friendly. Los clientes pueden realizar sus trámites sin separarse de sus mascotas, en línea con las nuevas tendencias de convivencia urbana que ganan terreno en el segmento de servicios financieros.
Y ahora que es pet friendly, que Firulais llegué vestido de gala mientras espera su resumen de cuentas.
"En Naranja X entendemos que detrás de cada transacción hay una persona con un sueño, una urgencia o un proyecto. Nuestra esencia es conectar con esas necesidades y usar la tecnología para escalar soluciones sin perder la escucha y la empatía”, expresa Alejandro Pastrana, gerente regional de Naranja X.
El modelo de la nueva sucursal sigue la lógica híbrida que la empresa viene impulsando: tecnología robusta sostenida por presencia física real. En un contexto donde las fintech compiten principalmente en el plano digital, Naranja X apuesta a que la red de sucursales siga siendo un diferencial.
Con 40 años de trayectoria, la compañía se posiciona como la segunda aplicación financiera más usada del país, con más de 100 sucursales en todo el territorio y un equipo de 2.600 colaboradores.