No todo es Grido en Helacor: Vía Bana camino a las 100 franquicias

La empresa Helacor no sólo desarrolla la marca Grido: con Vía Bana va camino a ser la segunda franquiciante de helados del país. Ya tiene más de 90 franquicias distribuidas en Córdoba, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy y Catamarca. Con Vía Bana ya venden más de 2 millones de kilos de helado al año y proyectan duplicar ese volumen en 5 años.

La segunda marca de Helacor planea también llegar a Villa Mercedes (San Luis) y Mar del Plata durante la temporada de verano y extenderse a las provincias de Santa Fe, San Juan y Mendoza antes de finales de 2016, lo que significaría cerrar el año con presencia en 11 provincias argentinas. En lo que va de la temporada, la cadena promedia un crecimiento en ventas del 20% interanual.

Vía Bana tiene dentro de su cartera de franquiciados emprendedores con visión comercial y capacidad de llevar adelante un negocio con ganas de crecer y desarrollarse. Los beneficios de optar por su sistema de franquicias se basan en la amplia experiencia bajo este formato, un importante acompañamiento comercial, capacitaciones constantes y acciones de marketing, explican desde la empresa.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.