Pinturas Paclin se quiere meter en la industria automotriz (y abre más locales).

Pinturas Paclin es una empresa cordobesa con más de 30 años de experiencia que siempre se dedicó a “atender a la industria”, y que luego de la crisis del año 2001 empezó a trabajar para el consumidor final; desarrolló nuevas líneas y productos tales como: hogar y pintura, madera y repintado de autos, convirtiéndose en la única empresa cordobesa dedicada a la fabricación de pinturas para autos. “Incursionamos en este mercado luego de invertir en nuevas tecnologías que nos permiten desarrollar este producto, además por los años que tenemos en la industria podemos importar directamente la materia prima de Holanda y EE. UU. y lograr productos un 30% más barato que la competencia”, explica Federico Haefeli, encargado comercial de Paclin. Además desde la empresa tienen pensado para este año meterse en la industria automotriz de manera directa. “Estamos trabajando con la gente del Conicet para ver cómo podemos hacer que nuestras pinturas se usen directamente en las plantas donde pintan los autos osea que sea la pintura de fábrica”, dice Haefeli,
La empresa, que tiene su la fábrica ubicada en Av. Capdevilla al 6000, cuenta con 7 locales en Córdoba y espera nuevas aperturas: “queremos terminar el 2011 con 10 locales en Córdoba y para el 2013 esperamos abrir un local en La Rioja, uno en Catamarca y otro en Tucumán”, finaliza.

El equipo de Grupo Educativo Santo Domingo

Hace más de 40 años, la Academia homónima ingresaba al mercado cordobés con una propuesta orientada a formación en oficios técnicos — desde entonces han capacitado a más de 100.000 alumnos. En la actualidad, el grupo cuenta con otras dos unidades de negocio: el Centro Educativo Santo Domingo (educación inicial, primaria y secundaria) y el Instituto Superior Santo Domingo (carreras de nivel superior con foco en tecnología y habilidades duraderas).

EnjoySTIDinner: la plataforma cordobesa que busca convertirse en el "sistema operativo" de los restaurantes

Anotar la comanda en un papel, mandar el pedido a la cocina, tipear el monto en la caja para cobrar y después abrir otro programa para sacar la factura electrónica. Para Marcos Chikilian, programador y fundador de la firma cordobesa Enjoy STI, el sector gastronómico comete el mismo error desde hace veinte años: emparchar la operación de un negocio con cinco programas distintos que no se hablan entre sí.