Transatlántica se prepara para un cambio de imagen (las oficinas como se ven hoy en día desaparecen)

(Por JR) Con 10 sucursales distribuidas en Córdoba y Santa Fe, Transatlántica Viajes busca reafirmar sus espacios y planea un cambio de imagen para todas ellas, transformación que se hará de acá a fin de año.

Un cambio de imagen se avecina en todas las sucursales de Transatlántica Viajes, e incluirá un nuevo formato de atención, orientado a que el cliente esté más cómodo, ya que desde la empresa se dieron cuenta que la gente prefiere sentarse en un sillón para hablar de viajes entre dos, cuatro, seis o más personas, en lugar de sentarse en un mostrador o un escritorio.

El concepto de viajes y también los clientes cambiaron, y según nos cuenta Cariel Arbilla, gerente de Transatlántica, para acompañar ese cambio la empresa decidió cambiar el concepto de atención, una transformación que empezó por la plataforma gráfica y que se va a trasladar a la oficina, convirtiéndola en algo más descontracturado pero a la vez elegante.

Entre 4.000 y 5.000 clientes pasan cada mes por las oficinas propias de Transatlántica, y el diferencial más grande de la empresa es el tiempo que se dedica a la atención personalizada a cada persona que está interesada en realizar una consulta y comprar un viaje. Un 60% de las ventas que se cierran las realizan por mostrador, mientras que el 40% restante lo hacen online.

Estamos casi a mitad de año, y la gente ya está realizando consultas y comprando paquetes para viajar en verano. Según nos cuenta Cariel, Punta Cana y Cancún son algunos de los destinos más elegidos, con paquetes que arrancan desde los us$2.000 por persona, todo incluido.

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.