Volvió Wilensky: la Promesa de la Marca y cómo hacerlas inmortales (del top of mind al top of heart)

Alberto Levy y Alberto Wilensky son, de alguna manera, los padres del marketing en Argentina. Hace largos años ya tomaron sendas diferentes donde Wilensky se especializó en marketing estratégico; ahora vuelve al ruedo editorial con la quinta edición de La Promesa de la Marca, incorporando la visión de la neuroeconomía y sumando conceptos como top of heart, como un paso más al tradicional top of mind.

"La Promesa de la Marca” es también un claro testimonio de la vigencia del branding: evidenciando las erróneas visiones que en su momento aseguraban un futuro de marcas “blancas”, y la definitiva “derrota de las marcas". Esa misma dimensión temporal confirma la esencia “inmortal”… de las marcas…, las bien gerenciadas, no sólo no mueren… ¡sino que se hacen cada día más fuertes!

El libro está dividido en dos grandes partes conceptuales. En la primer parte, se desarrolla el “modelo de marca” que permite la construcción de la promesa: nombre, simbología, identidad, brand character, posicionamiento y discurso.

En la segunda parte, se analizan los caminos de construcción: notoriedad, la lealtad, brand equity, ciclo de vida, elasticidad y política de marcas.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.