Cozumel (México)

(Especial El Galeón) Para Jacques Cousteau, era el paraíso. Para los antiguos mayas, el hogar de la diosa de la fertilidad. Para los turistas de hoy, uno de los más bellos lugares del Caribe: es la isla de Cozumel, junto a las costas de la Riviera Maya.

Texto: Graciela Cutuli.
Fotografías: gentileza Consejo de Promoción Turística de Cozumel.

Exactamente donde el mapa de América dobla el codo y baja desde la península de Yucatán para dejar atrás la curva del Golfo de México, se dibuja una isla pequeña separada de la costa por unos pocos kilómetros: estamos cerca de Cancún, la gran meca de las playas paradisíacas caribeñas, pero la calma del día recién levantado y el silencio la hacen parecer muy lejos. Desde el aire se la ve como una isla discreta, de apenas 48 kilómetros de norte a sur y 16 de este a oeste, pero es la más grande de las habitadas en el Caribe mexicano. Tiene un nombre, Cozumel, que ya promete exotismo y dulzura: era “la isla de las golondrinas” para los antiguos mayas, el hogar de Ixchel, la diosa de la fertilidad, y un rincón de tierra en medio de un mar inmensamente azul, transparente de tan claro, que fascinó a Jacques Cousteau.
Es como una mañana en los primeros tiempos de la tierra. El ferry que nos trajo desde la bulliciosa Playa del Carmen, bien temprano, ya salió de regreso, y los turistas que anclan con sus cruceros gigantes, casi desproporcionados para el íntimo tamaño de esta isla, todavía no abandonaron su hotel flotante. Cozumel, por ahora, es toda para nosotros. Antes de concentrarnos en las playas, vamos a visitar las ruinas de San Gervasio, uno de los principales vestigios mayas, una promesa de lo que más adelante nos depara el viaje en Tulum y Chichén-Itzá, sobre el México continental. El trayecto no es muy largo, y pronto nos encontramos en este antiguo lugar ceremonial que aún estaba en funcionamiento cuando los españoles llegaron a las costas de América. Nos rodea una vegetación exuberante, que parece aún más verde gracias al aire húmedo que flota en plena temporada de lluvias: aquí y allá, las iguanas descansan inmóviles al sol, y las flores rivalizan en color con las mariposas. Pórticos, columnas, antiguos altares se levantan ante nosotros, casi sin intervención de restauradores: seguramente allí está gran parte de su encanto, porque el antiguo templo parece haber abierto sólo para el puñado de visitantes.
Decidimos tomar un descanso durante el mediodía aquí mismo, y luego de una liviana comida mexicana nos dirigimos hacia las playas del oeste del isla, reparadas y protegidas: aquí se encuentra Chankanaab, en el Parque Nacional Marino de Arrecifes, con una particularidad única en el mundo: una formación coralina dentro mismo de la isla (la que justamente da nombre al parque, ya que “Chankanaab” significa “pequeño mar”, en referencia a esta laguna marítima). Aquí sí nos encontramos con mucha gente, entre ellos muchos pasajeros de los cruceros que eligen Chankanaab para su día en tierra: esta bahía reparada de aguas cristalinas es uno de los destinos más populares y concurridos de Cozumel, con todo preparado para que el turista llegue y no quiera irse. Aunque no tenga la autenticidad de los sitios arqueológicos como San Gervasio, la Zona Maya dentro del Parque Nacional recrea didácticamente los edificios y el estilo de vida tradicional de los habitantes de Yucatán, y resulta un buen paseo antes de internarse en el Jardín Botánico, un increíble refugio de aves donde brotan orquídeas silvestres, palmas y bambúes, matizados por numerosas réplicas de esculturas mayas, aztecas y toltecas. Mientras agracemos que existan las cámaras digitales, que permiten dar rienda suelta al deseo de llevarse todo retratado sin arruinar el presupuesto en rollos, no dejamos de sorprendernos por la belleza y exuberancia de la vegetación tropical. No es de extrañar, dado el intenso calor descargado al promediar la tarde en un breve chaparrón, mientras un sol radiante se encarga de secar en un santiamén todo.
Entre paseo y paseo, se está haciendo la hora de cierre del Parque. Para mañana quedará entonces el plato fuerte de la visita a Cozumel, el buceo por sus arrecifes coralinos famosos en todo el mundo, junto a las costas del sur de la isla. Esta noche, entretanto, nuestra experiencia hará noche en San Miguel, donde una cena con mariachis pondrá un broche de oro rociado con tequila.

Bautismo submarino
Hasta ahora, lo más osado que conocíamos era el snorkeling, pero en Cozumel estamos decididos a dar un paso más y probar la aventura del buceo, ya que el idioma ayuda a despejar el temor de no saber manejarse con la inmersión y los tubos. Además ¿cómo no tentarse e intentar conocer el fondo marino en Palancar, el arrecife que fascinó a Jacques Cousteau? Para eso llegamos hasta el sur de la isla, donde nos esperan los instructores, rebosantes de cortesía y la contagiosa alegría mexicana.
Nos basta una hora para sentirnos como expertos, aprender el funcionamiento de los equipos y las señas básicas que necesitamos para comunicarnos bajo el agua. Pulgar arriba, pulgar abajo, y el universal símbolo de “Ok” es lo que nos permitirá guiarnos en el mundo del silencio de las aguas caribeñas. Que, dicho sea de paso, son cálidas y nos invitan a sumergirnos sin temores hacia ese fondo que se muestra infinitamente transparente. Justamente por eso Palancar es tan célebre: la extraordinaria visibilidad del fondo marino nos hace sentir exactamente como si hubiéramos bajado al corazón de un documental de Costeau. La belleza es tan extraordinaria que pronto olvidamos que respiramos gracias a un equipo, y sólo nos concentramos en abrir los ojos para tratar de abarcarlo todo. Este es un buen lugar para principiantes, ya que no es necesario bajar a demasiada profundidad para encontrarnos rodeados de peces de todos los colores, esponjas y anémonas; además, no hay corrientes fuertes que contradigan nuestros movimientos. El pez ángel reina, la estrella del arrecife, con su color azul eléctrico matizado de amarillo, no se hace rogar y nada silenciosamente, como posando, a pocos centímetros de distancia. Aquí y allá, divisamos también las variadas especies de coral, sobre todo el coral negro descubierto por Cousteau: ahora es una especie protegida, y se ve infinitamente más bello que en los recuerdos que se ven en la superficie, y que los conservacionistas recomiendan no comprar. Quisiéramos que el buceo no termine nunca, pero alguna vez hay que volver, y poco a poco vamos abandonando las profundidades para regresar a la superficie, bajo la mirada atenta de nuestros buzos guía, que también se encargan de tomarnos una foto para el recuerdo. Queda como consuelo pensar que, como el sol, aunque no lo veamos ese magnífico arrecife de coral siempre está, protegido por la tranquila superficie del mar.

Vida de playa
Nuestra última tarde en Cozumel tiene que ser perfecta, así que decidimos pasarla en la playa, disfrutando del dolce far niente -si en algún lugar del mundo no existe el apuro es en México- junto a una buena piña colada (además nos interiorizamos de cómo prepararla, con leche de coco y jugo de ananá con pulpa, todo bien licuado), matizada con esas papas fritas de sabor picante o gusto a vinagre que sólo se consiguen aquí y que extrañaremos, seguro, al regresar a las pampas. De Cozumel hay que despedirse de a poco, o corremos el riesgo de sentir un ataque de nostalgia apenas hayamos puesto un pie en el ferry que nos lleva de regreso a Playa del Carmen.

DATOS ÚTILES

La mejor época para ir: el clima es cálido todo el año; de diciembre a junio es la temporada sin riesgo de huracanes, que pueden azotar la zona del Caribe mexicano.

Requisitos migratorios: Pasaporte vigente.

Paseos: Para llegar, se pueden tomar vuelos locales o el ferry que en 45 minutos realiza el cruce desde Playa del Carmen. También es parada habitual de los cruceros por el Caribe. Una vez en Cozumel, los operadores turísticos ofrecen toda clase de posibilidades para explorar el mar: navegaciones al atardecer, paseos en embarcaciones con fondo transparente, snorkeling y buceo. El fondo del mar es la gran belleza de la isla, no hay que irse sin haberse acercado de alguna forma. El Museo de la Isla de Cozumel está instalado en un antiguo hotel de la isla, y sus salas muestran mapas, esculturas y explicaciones sobre el ecosistema de esta parte del Caribe mexicano. Desde la época maya a la colonial y la moderna, da un buen punto de referencia sobre historia y naturaleza.

Compras: Artesanías mexicanas: desde los tradicionales sombreros hasta alfarería, objetos de obsidiana, joyería de oro, plata y nácar. Tequila, hamacas, bordados, accesorios de coral, vestimenta de marcas internacionales.

Comidas: Los hoteles y resorts all inclusive ofrecen cocina internacional, pero el viaje es la ocasión para probar la auténtica cocina mexicana, con sus tradicionales tacos, nachos, mariscos, pescados, jalapeños, tortillas de maíz, quesadillas, enchiladas, burritos. Se dice que en México “todo lo que corre, nada, se arrastra o vuela, va a la cazuela”, de modo que es un buen lugar para experimentar.

Alojamiento:
Recomendados los hoteles cuatro estrellas (ocupación single o doble) y de cinco estrellas (single o doble).

TIPS Y CURIOSIDADES
-Cozumel es pequeña, y una de las formas más divertidas de recorrerla es en moto o en carritos eléctricos de golf, seguros y agradables. Por toda la isla se ofrece el alquiler.
-Nadar con delfines en el Parque Nacional Chankanaab, en el centro de la isla. Conviene llegar temprano y reservar.
-Dunas costeras, manglares, lagunas, arrecifes y playas forman el ecosistema del Faro Celarain, una reserva que incluye playas y la antigua casa del farero y vestigios mayas.

CONTACTOS
Código de área telefónico: +52 (987).
Hospital de Urgencias: Centro Médico de Cozumel 101 Sur 1 y Avenida 50. Tel. (+52 987) 872 9400.
Policía: Tel. (+52 987) 872-0041.
Internet: www.islacozumel.com.mx

“Tomo vino con Sprite”: Messi habla y las marcas no la dejan pasar (los posteos de Sprite y Toro)

(Por Luciano Aimar) Lionel Messi fue entrevistado por Nico Occhiato y Diego Leuco en Luzu TV y dejó títulos imperdibles. Entre ellos, cuando fue consultado por la bebida que prefería tomar, el 10 no dudó y dijo: "tomo vino con Sprite, para que pegue más". En nota completa, los detalles de cómo las marcas aprovecharon estas palabras, sin mencionar al capitán, para no tener inconvenientes comerciales y legales.

¡Qué pasó! Las casas de zona sur (de Córdoba) ya valen casi el doble que en zona norte en m2 (US$ 921 vs US$ 596, respectivamente)

Si sentís que comprar una casa en Córdoba está cada vez más difícil, no es percepción: los precios siguen subiendo y la brecha entre zonas se agranda. El último relevamiento del mercado inmobiliario en la ciudad (elaborado por la Universidad de San Andrés junto a Mercado Libre) confirma una tendencia clara: la zona sur se consolida como la más caliente del mapa y empieza a despegar fuerte del resto.

Un agente de Laburen.com puede absorber el trabajo de más de 20 empleados humanos (ya opera con más de 3.000 agentes de IA activos)

(Por Jazmín Sanchez) La startup cordobesa Laburen.com, ya opera en toda Latinoamérica con empresas de distintos tamaños y sectores. Con más de 400 empresas utilizando sus agentes y casos de éxito donde la absorción de tareas alcanza niveles equivalentes a equipos completos, la compañía encara 2026 con un plan para quintuplicar su operación y consolidarse en el mercado regional.

"Hop On, Hop Off": La nueva era del dinero flexible en Argentina

(Por Maximiliano Babino, Gerente General de Western Union) La revolución del dinero ya está en marcha. En un mundo donde la tecnología está remodelando el comportamiento cotidiano, los consumidores argentinos están adoptando una nueva forma de administrar el dinero. Lo que solía ser un proceso lineal, una transferencia que comenzaba y terminaba en canales predecibles, se ha convertido en un viaje dinámico. Una experiencia omnicanal flexible y personalizada que desafía las normas tradicionales.