En Casa FOA Córdoba 2026 hubo una señal bastante clara: el blanco absoluto y el minimalismo frío empiezan a perder protagonismo.
La tendencia ahora pasa por espacios más emocionales, materiales con textura, tonos cálidos y ambientes que parezcan vividos. O, como lo define Alba, “menos perfección y más vida real”.
La compañía volvió a participar de Casa FOA Córdoba y aprovechó la muestra para presentar sus tendencias cromáticas 2026, donde el color deja de ser solamente un recurso decorativo para transformarse en una herramienta arquitectónica capaz de definir recorridos, límites y atmósferas.
El fin del “Pinterest house”
La lectura de Alba sobre el nuevo interiorismo apunta directamente a un cambio cultural.
Según la arquitecta Virginia Domínguez, especialista en color de la marca, las personas ya no buscan “el espacio perfecto”, sino “el espacio propio”.
Eso se traduce en:
- materiales nobles,
- texturas visibles,
- tonos tierra,
- verdes apagados,
- borravinos,
- y azules profundos.
La lógica “aesthetic” ya no pasa tanto por copiar una foto de Instagram, sino por construir ambientes con identidad.
Las tres paletas que dominaron FOA
Para este año, Alba trabajó sobre tres grandes universos cromáticos.
La primera es la Paleta del Silencio, dominada por marrones suaves, neutros y azules profundos, pensada para generar espacios de calma y desaceleración. Ahí aparece “Profundidad del Océano”, uno de los tonos protagonistas de la temporada.
La segunda es Bossa Nova, donde mandan las arcillas, terracotas y ladrillos combinados con azules suaves. La idea: ambientes cálidos, táctiles y conectados con materiales tradicionales.
La tercera, Paleta de la Danza, rompe con todo eso y apuesta a composiciones más vibrantes, contrastes y energía visual, con el “Azul Puro” como Color del Año 2026.
Cómo se tradujo eso en Casa FOA
Las tendencias no quedaron solo en teoría. Se aplicaron en varios de los espacios más destacados de la muestra.
En el Wellness de Sofía Patriglia, Marcos Vincenti, Paloma Martínez y Rocío Mancini, por ejemplo, se trabajó una atmósfera biofílica donde el hormigón visto, la madera y los espejos de agua convivieron con verdes intensos y efectos velvet.
En la Master Suite de Oscar Gil, Rocío Pérez y Bárbara Figueroa predominó una base beige combinada con tonos borravino y negro para generar una sensación de lujo contemporáneo y envolvente.
Y en el espacio creativo de Lucas Ramacciotti apareció otra tendencia fuerte de FOA: la reinterpretación contemporánea de la clásica casa chorizo, con integración entre interior y naturaleza y una fuerte presencia de azules profundos y texturas tipo mármol.