A principios de los '70 Liz Christy organizó en Nueva York las llamadas "guerrillas verdes". Se inmortalizaron en el parque que hoy lleva su nombre en Manhattan. La intención no era otra que reforestar terrenos baldíos abandonados sin necesidad de autorización alguna. Aquella idea de la guerrilla gardening hoy recobra su auge en el país del norte con el seed bombing, pequeñas "bombas" hechas con una mezcla de composta, arcilla y semillas.
Las seedbombs tienen la ventaja de que pueden ser arrojadas de manera anónima en áreas clave o en jardines caseros. Eso sí, el "guerrillero" debe asegurarse de que tengan acceso a agua y sol abundantes para que las raíces y gajos "prendan". Como la idea de Christy.
Quiero ser guerrillero (para sembrarle el baldío a los vecinos)
(Por Guillermo López - @guielopez) El seedbombing es furor en Estados Unidos y para comprobarlo sólo basta poner esa palabra en el buscador de noticias de Google. La Guerrilla Gardening tiene un sólo objetivo: reforestar terrenos sin autorización alguna para recuperar espacios públicos abandonados. ¿Con qué? Con "bombas" de compost, arcilla y semillas.