Argentina necesitaría multiplicar por casi 94 la cantidad de cargadores públicos según se desprende de un informe de Siomaa que estima unos 318 puntos públicos de carga y calcula que para 2031 deberían ser unos 29.800 para alcanzar una relación de 10 autos enchufables por cargador.
Según estos número, el plan actualmente en discusión para sumar puntos de carga queda muy corto. El proyecto de régimen de electromovilidad plantea 2.500 puntos de carga para 2030. Eso cubriría solamente entre 8% y 17% de la necesidad estimada, dependiendo del criterio utilizado.
Como sucede en muchos otros aspectos, hoy el AMBA se está quedando con casi toda la infraestructura. CABA tiene más de 7.400 enchufables, 38,5% del total argentino, y AMBA + Provincia de Buenos Aires concentran cerca del 70% de la infraestructura pública de carga.
En ese mapa, Córdoba aparece bien posicionada junto a Santa Fe, Tierra del Fuego y San Juan todas están por encima de la media nacional de penetración de enchufables.
Aunque el crecimiento del parque de los autos eléctricos e híbridos es muy marcado, en 2031 el 95% de los autos seguirá usando combustibles. Los enchufables pasarían de unos 25.400 a casi 298.000, multiplicándose por 11,7, pero representarían apenas 1,73% del parque total.
¿Eso estresará las redes eléctricas? En verdad, no: los autos electrificados consumirían unos 322 GWh en 2031, apenas 0,2% de la demanda eléctrica argentina. El problema, dice el informe de Siomaa, estará en la potencia y las redes locales: barrios, estaciones de servicio, corredores, edificios.
Y el ahorro será muy interesante: moverse con electricidad residencial podría costar casi ocho veces menos que con nafta. Eso sí: cargar en la vía pública puede costar cinco veces más que hacerlo en casa.
¿Las estaciones de servicio venderán menos combustible? No. Pese al boom eléctrico, el consumo de combustibles líquidos subiría 14,5% hasta 2031, porque el parque total crece y tarda mucho en renovarse. Eso sí: los electrificados evitarían consumir unos 410 millones de litros respecto de vehículos equivalentes a nafta.