La inversión se desarrolla en General Cabrera y representa una nueva unidad de negocios para la compañía, que busca diversificar su producción sin abandonar su ADN agroindustrial: agregar valor a las materias primas desde Córdoba.
La futura planta ya transita la segunda etapa de construcción. En esta instancia se levantan los silos de almacenamiento y los espacios destinados al acopio del producto terminado, mientras avanza la obra de una nave industrial de más de 2.000 m2.
Cuando entre en funcionamiento, previsto para enero de 2027, la instalación tendrá capacidad para procesar 150 toneladas diarias de maíz, equivalentes a unas 3.000 toneladas mensuales de sémolas y harinas. El diseño contempla además la posibilidad de duplicar esa capacidad en una etapa posterior, acompañando el crecimiento de la demanda. La operación incorporará un sistema completamente automatizado y maquinaria de última generación.
Más allá de las harinas y sémolas, el proyecto también tiene una mirada de largo plazo. Una vez consolidada esta primera etapa, Prodeman prevé avanzar hacia la elaboración de snacks y otros productos derivados del maíz.
“La innovación forma parte de nuestra identidad. Después de más de cuatro décadas seguimos apostando por nuevas oportunidades de crecimiento, incorporando tecnología y generando mayor valor agregado a partir de la producción agroindustrial. Esta inversión representa una nueva etapa para Prodeman y nos permite prepararnos para los desafíos y oportunidades del futuro”, afirmó Gustavo Cavigliasso, integrante del Directorio de la compañía.
Gustavo Cavigliasso, integrante del Directorio de Prodeman
Mientras tanto, Maní King también crece
En paralelo, Prodeman avanza con la construcción de una nueva planta para Maní King. La nueva unidad contará con 10.000 metros cuadrados y permitirá ampliar la producción de líneas como maní tostado, maní frito, garrapiñadas, pastas de maní y snacks saludables.
Nueva planta de Maní King en construcción
La decisión responde a un escenario concreto: la planta actual ya opera al límite de su capacidad instalada. Con la nueva infraestructura, la empresa no solo podrá incrementar el volumen de producción, sino también optimizar el manejo de alérgenos y reducir riesgos de contaminación cruzada.
Durante la construcción de ambas plantas trabajaron de manera indirecta alrededor de 80 personas, generando movimiento para empresas proveedoras y contratistas de la región.