Detrás de cada puro...
(Por Gustavo Benaglia- Club de Catadores) En esta nota, Pablo Petroff nos da a conocer el proceso del puro que llega a nuestras manos listo para ser fumado, es el resultado de una secuencia de pasos y un proceso de maduración en el cual se conjugan la experiencia y el conocimiento de los vegueros (agricultores del tabaco), blenders, ligadores y torcedores (o armadores) de los cigarros.
Sintéticamente, los pasos son:
Germinación: 45 días.
Trasplante al campo.
Desarrollo de la planta: 45 a 50 días.
Cosecha: 40 a 45 días.
Primera fermentación: aprox. 30 días.
Despalillado y clasificación.
Segunda fermentación: 60 días.
Reposo de las hojas (para que pierdan la humedad): 10 días.
Armado de los tercios (las hojas se envasan en pacas conocidas como tercios).
Añejamiento de los tercios: para las hojas del volado, seco y capote es de un año y para las del ligero (las hojas del sabor) es mínimo dos años.
Desarmado de los tercios y segunda clasificación de hojas.
Barajita: el maestro ligador prepara la mezcla de las hojas para ser pasada a los torcedores.
Torcido: es el proceso de armado del cigarro. Primero se arma el Bunche (torcido de la tripa y revestido con el capote). Luego se prensa el bunche en los moldes para después ser revestido por la capa. Finalmente se rectifica el largo del puro con una guillotina.
Reposo: El cigarro es estibado en el Escaparate (cuarto revestido en madera de cedro y acondicionado con temperatura y humedad controlados (aprox. 1 mes).
Maduración: no siempre es necesaria. Un cigarro ya puede ser fumado una vez terminado el reposo, pero sus propiedades y sabor van a resaltar con el adecuado añejamiento. Este se puede extender hasta 15 años.
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