El Festival de Doma y Folklore termina el domingo 18 de enero, y la demanda de entradas es tan alta que ya no quedan localidades para la noche del Chaqueño Palavecino que actúa el viernes 16 , este artista desde hace años es uno de los artistas más convocantes de la grilla.
En el año en que celebra su 60ª edición, el festival no sólo sostiene su tradición sino que se transforma en una plataforma moderna de entretenimiento, con tecnología, nuevas audiencias y una estrategia de marca que apunta a largo plazo.
Un festival que ya está pagado
“Con 140 mil entradas el festival queda cubierto. Hoy estamos en 200 mil y todavía quedan noches por delante”, explicó Juan López, presidente de la Comisión Directiva organizadora.
López destacó que, pese al impacto de la suspensión por lluvias del jueves 8 de enero, el balance es ampliamente positivo: “La apertura nos llenó de emoción y fue todo lo esperado después de seis meses de intenso trabajo. La noche suspendida nos dejó un sabor amargo, pero se compensó con el gran éxito de las cuatro noches siguientes”.
Desde el punto de vista económico, el festival ya opera en zona de rentabilidad, lo que garantiza no solo su sostenibilidad sino también su capacidad de inversión futura.
Más espacios es una posibilidad ya se ha estudiado una nueva tribuna como el techado del campo, no obstante, en el 2025 se invirtieron 120 millones de parte de la comisión y unos 100 millones la Cooperativa de Servicios Públicos y el Gobierno de Córdoba. “Esta mejora en capacidad de sostenimiento eléctrico deja al estadio en condiciones de elevar la vara con demanda de show internacionales tanto se organizados por la comisión como por terceros, manifestó el presidente de la entidad que tiene como fin beneficiar a 24 escuelas de la zona.
Un público más joven, digital y turístico
Las encuestas realizadas entre el público marcan un cambio estructural en el perfil del festival.
El 80% de los asistentes se enteró del evento por redes sociales, principalmente TikTok e Instagram, con un rol clave de los influencers, que hoy forman parte activa de la estrategia de difusión del festival. Hasta la edición 59 se los invitaba y hasta contrataba ahora directamente son ellos los que piden venir y arman sus propios negocios
Pero el dato más relevante es demográfico:
El 70% del público tiene entre 15 y 40 años, un rejuvenecimiento que asegura continuidad generacional.
Casi el 50% visita Jesús María por primera vez. lo que convierte al festival en una verdadera puerta de entrada turística para la ciudad y la región.
Muchos llegaban con la idea de quedarse una sola noche, pero terminan extendiendo su estadía a más de tres días, multiplicando el impacto económico en hotelería, gastronomía y comercio.
La tecnología como diferencial competitivo
Jesús María ya no compite solo como festival folklórico, sino como experiencia de entretenimiento integral.
Este año se realizó una fuerte inversión en tecnología y puesta en escena:
Show de drones en la apertura
Más de 400 metros de pantallas LED, de los cuales 200 m² están en el escenario
Luces, sonido envolvente, bailarines aéreos y efectos visuales que transforman cada noche en una experiencia inmersiva-
El resultado es un producto escénico al nivel de los grandes shows internacionales, que conecta con un público joven acostumbrado a experiencias visuales de alto impacto.
Un modelo que combina tradición y negocio
A 60 años de su primera edición, el Festival de Jesús María demuestra que la tradición no está reñida con la innovación. La doma y el folklore siguen siendo el corazón del evento, pero ahora integrados en un modelo de espectáculo, turismo y marca que se apoya en datos, tecnología y nuevas audiencias.
Con el festival ya financieramente cubierto, localidades agotadas en varias noches y una ciudad que extiende estadías y consumo, Jesús María confirma que el folklore también puede ser una industria cultural rentable, moderna y con proyección global.
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