El sueño de convertir un lote vacío en un club lleno: cuánto cuesta hoy montar una cancha de pádel

Hace algunos años, un terreno baldío o un galpón sin uso representaban un problema para muchos propietarios. Hoy, en cambio, pueden convertirse en la base de uno de los negocios deportivos de mayor crecimiento del momento: el pádel.

Detrás de la expansión de este deporte apareció un mercado paralelo que involucra desarrolladores, constructores, proveedores de equipamiento, fabricantes de superficies deportivas y emprendedores que ven en los complejos deportivos una oportunidad para generar ingresos recurrentes.

Según el Global Padel Report 2025, elaborado por Playtomic y PwC Strategy & Analysis, durante el último año se inauguraron 3.282 clubes en todo el mundo y se construyeron más de 7.000 canchas nuevas. El deporte ya supera los 30 millones de jugadores distribuidos en 130 países.

Argentina, actualmente figura entre los tres países con mayor cantidad de canchas a nivel global y sigue sumando proyectos en distintas ciudades.

Un negocio que va más allá del deporte

La creciente demanda está impulsando inversiones de distintos tamaños. Desde pequeños complejos con dos o tres canchas hasta desarrollos que integran gastronomía, gimnasios y espacios sociales.

En el sector estiman que construir una cancha profesional requiere una inversión de entre US$ 20.000 y US$ 25.000, considerando estructura metálica, vidrios templados, césped sintético, iluminación LED y la base de hormigón necesaria para garantizar un correcto rendimiento deportivo.

Sin embargo, quienes ingresan al negocio aseguran que la clave ya no pasa solamente por sumar metros cuadrados deportivos. El objetivo es lograr que los jugadores permanezcan más tiempo en el complejo y conviertan la visita en una experiencia social.

La próxima competencia será por la experiencia

Durante los últimos años, el desafío consistió en abrir nuevas canchas para responder a una demanda creciente. Pero a medida que aparecen más clubes, la competencia comienza a desplazarse hacia otro terreno.

Los especialistas coinciden en que los complejos que logren diferenciarse mediante infraestructura de calidad, servicios complementarios y propuestas de comunidad tendrán mayores posibilidades de sostener su crecimiento cuando el mercado alcance una etapa más madura. En ese contexto, la cancha deja de ser un simple espacio de juego para convertirse en un activo estratégico del negocio.