Chako Lab es una marca china de botellas térmicas y tumblers, fundada en 2020, que se viralizó en TikTok y hoy tiene presencia en decenas de países. En América Latina ya están en México, Colombia, Chile y ahora en Argentina.
Lo que los distingue es que no es solo la estética, aunque los colores y las formas entran por los ojos antes que nada. Cada modelo está pensado desde el diseño industrial: Las tapas tienen sistema de encastre para no perderlas, vienen con correas y bolsitos para hacerlas portables, y los accesorios son intercambiables: se puede pasar de sorbete a una cucharita y convertir una botella de bebidas en un recipiente para alimentos.
El resultado es un objeto donde todo es congruente y “aesthetic”, más que botellas, son accesorios. Ese nivel de resolución los llevó a recibir premios internacionales, como el iF Design Award 2023 y el Red Dot Award 2024, dos de los premios de diseño industrial más importantes del mundo.
Además cada modelo tiene nombre propio, identidad visual y una funcionalidad específica: los hay para frío, para caliente, para el cole, para llevar en cartera. Todos vienen con correas intercambiables, accesorios, tapas herméticas y materiales de primera: acero inoxidable SUS 316, Tritán libre de BPA y PPCU (el polímero de las mamaderas).
En el país (por ahora) se consiguen el Milk Pod ($ 77.300), el Lin Lin y el Bawang ($ 81.300), el BoBo ($ 73.900) y el Twist Tumbler ($ 86.490). También hay correas y accesorios.
La única tienda física está en el Alto Palermo, aunque Laura Lichtmaier, representante oficial de Chako Lab en Argentina, confirma que están presentes en distribuidores por todo el país, y buscan seguir sumando.
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Pyme argentina, marca china: las 2 caras del comercio argentino
Laura Lichtmaier es fundadora de Simones, marca argentina de marroquinería y accesorios con 15 años de historia. Con diseños de personajes ilustrados propios y licencias en valijas, mochilas, anteojos y papelería, hoy tiene presencia en todo el país. Su perfil no es el de alguien ajeno al debate de la apertura de las importaciones: es exactamente el de alguien que lo vive desde los 2 lados.
Según la Fundación Observatorio Pyme, el 73% de las pymes industriales argentinas identifica a China como su principal amenaza importadora, en un contexto donde la actividad industrial opera un 10% por debajo de los niveles de 2023. Lichtmaier, además es chair de Vistage, la red internacional que en Argentina reúne a más de 2.500 empresarios en grupos de pares, y desde ese rol observa de cerca cómo el mundo pyme intenta adaptarse a un mercado que cambió de reglas.
Su lectura es precisa: el problema no es la procedencia de los productos, sino cuáles ingresan y cómo. Marcas como Chako Lab o las automotrices chinas —BYD lleva meses entre las más vendidas del país— compiten con calidad y precio real. El daño viene de otro lado: productos de bajísima calidad y precios de dumping que entran por plataformas como Shein o Temu sin pagar los mismos aranceles que sí abona quien importa formalmente, y sin someterse a los controles que sí enfrenta cualquier productor o importador local.
“Esa asimetría es lo que hace imposible competir. No es que el producto extranjero sea mejor o más barato por mérito propio: es que ingresa con una ventaja impositiva que ninguna pyme local puede replicar.” afirma Lichtmaier. "Mantengo la esperanza de que haya un cambio. Es imprescindible que los mismos impuestos que se le cobran a los emprendedores argentinos, existan para quien compra particular en una plataforma." concluye.