La portabilidad traerá una guerra de traspasos, dicen en la industria (los “porin” y los “porout”)

La foto dice que sólo 3.000 argentinos (sobre 40.000.000 de usuarios) hicieron uso hasta ahora del derecho a la portabilidad numérica.  Pero detrás de escena la película parece que tiene otra dinámica: “hay muchas solicitudes y el sistema se está aceitando”, explica un agente oficial de una de las operadoras que piensa salir a “cazar” clientes con buen ARPU (Average Rent per User o renta promedio).  Según nos explican, se va a comisionar fuertemente a agentes y vendedores para que traigan nuevos clientes en una estrategia similar a la que usaron las AFJP y que determinó una “calesita” de traspasos que terminaba dañando al propio sistema.
Además, la reglamentación de la portabilidad numérica permite mudar de compañía cada 60 días, lo que facilitará la “guerra de traspasos” (en la jerga ya se habla de “porin” por portabilidad más in de ingreso y “porout” los que se van de la compañía).
Por ahora queda “claro” quién se va a enfocar en los clientes masivos (ver InfoPublicidad) y quién tiene una estrategia “personal” de ir a la punta de la pirámide.  ¿El restante se dejará “star”?

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.