Operadores inmobiliarios cierran un 2013 gris (y esperan que “Dios los ayude” en 2014)

El día en que Cristina Fernández anunció lo que luego se resumiría como el “cepo al dólar”, hace 25 meses, los negocios en el mundo inmobiliario se desmoronaron y el 2012 fue nefasto.
A principios de este año - y luego que constructoras y algunos inversores advirtieran que pasarse a pesos era rentable- hubo un leve repunte. Meses después, las expectativas se situaron en el Cedin, que fracasó rotundamente y la creciente brecha entre el dólar oficial y el paralelo hicieron mella en un posible salto.
“Este ha sido un año en que tratamos de acomodarnos a las contingencias económicas”, resume Chirstian Barreiro, vicepresidente del Colegio Profesional de Corredores Públicos Inmobiliarios de Cördoba. “En cantidad de operaciones hay una leve suba en el segundo semestre de 2013 comparado con el mismo período del año pasado”, acota Juan Carlos López, vocal de la entidad.
¿Y qué esperan para 2014? “Qué Dios nos ayude”, dispara Marcelo Merguerián. “Si continúa la incertidumbre, si no hay reglas claras y no hay confianza, será un año difícil, de reacomodo”, acota López.
(Más sobre las perspectivas de los inmobiliarios para el próximo año, en la nota completa)

“En la calle hay dinero, pero falta confianza y la gente no se atreve a invertir. El comprador común se queda líquido mientras que hay inversores que buscan productos nuevos de alta rentabilidad (ver …..)”, comenta Silvia Jarchum.
Merguerian sintetiza los vectores por los que el negocio inmobiliario puede repuntar: “el Gobierno nacional debe dar señales claras en lo económico y demostrar garantías en la seguridad para generar confianza. Sin eso, el año próximo será duro”.

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.