Detrás de Woodi están Eugenia Hourcade y María Espejo, dos tucumanas que apostaron por transformar la madera en pequeñas obras de arte (inspiradas en artistas, músicos, actores y personajes icónicos) hechas completamente a mano. “Woodi nació en un momento de inflexión global. Durante la pandemia, mientras el mundo se detenía, encontramos en la incertidumbre el impulso necesario para materializar un proyecto que teníamos en nuestras mentes”, cuentan las creadoras.
Los primeros diseños, figuras sintéticas de artistas reconocidos, empezaron a circular en redes y llamaron la atención de medios locales y luego nacionales. Hoy, el catálogo de Woodi incluye desde Frida Kahlo, Andy Warhol, Indio Solari y The Beatles hasta piezas inspiradas en cine, literatura y cultura pop.
“Cada Woodi nace de un retazo de madera: se lija, se tornea y se pinta a mano alzada, sin filtros ni procesos industriales. En un mundo tan digital, nosotras elegimos un arte más humano”, explican.
Ese proceso artesanal es también lo que vuelve difícil escalar la producción. Aun así, la marca logra fabricar entre 300 y 400 piezas por mes, dependiendo de los pedidos mayoristas y temporadas especiales.
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Instagram como vidriera (y canal de ventas)
Aunque cuentan con tienda online, el verdadero motor comercial de Woodi es Instagram. “Nos gusta responder cada mensaje y estar en contacto con la gente que elige nuestros productos. Instagram nos permite jugar y crear en la forma de comunicar”, aseguran.
La estrategia les funcionó: hoy la cuenta @Wooditucuman supera los 46 mil seguidores y se convirtió en una comunidad activa que no solo compra, sino que también inspira nuevos diseños.
“Al principio diseñábamos principalmente artistas y obras de arte, pero después entendimos que cada persona tiene gustos y pasiones distintas. Fueron nuestros clientes quienes nos guiaron y lo siguen haciendo hasta hoy”, explican.
De regalos personales a museos y empresas
Actualmente, Woodi vende tanto a consumidores particulares como a locales, museos y empresas que utilizan las piezas como regalos corporativos. Las provincias que más traccionan son Buenos Aires, Tucumán y Rosario, aunque realizan envíos a todo el país.
Entre los productos más vendidos aparece una línea que resume perfectamente el espíritu de la marca: artistas convertidos en sus propias obras.
El ticket promedio ronda actualmente entre los $ 40.000 y $ 80.000, dependiendo del tamaño y nivel de detalle de cada pieza. A diferencia de otros emprendimientos donde la principal preocupación son los insumos, en Woodi el mayor valor está puesto en el tiempo y la mano de obra artesanal.
“El costo de materiales no es el que más impacto tiene, sino las horas de trabajo que lleva realizar una pieza 100% hecha a mano”, explican. Cada precio contempla desde el tiempo de producción hasta los gastos fijos del taller y el trabajo artístico detrás de cada figura.
Las creadoras ya piensan en el próximo paso: abrir un espacio físico donde las personas puedan interactuar directamente con las obras y conocer el detrás de escena del proceso creativo.