Ahora el control remoto también escucha tu voz y busca

La compañía de comunicaciones TeleCentro (opera solo en Buenos Aires) presenta el primer control remoto con comando por voz del país y América Latina. Cómo funciona y cuánto cuesta.

El nuevo control por voz de TeleCentro permite buscar canales por el nombre, abrir aplicaciones como Netflix y buscar contenidos en YouTube y series y películas on demand, con solo apretar un botón y decir lo que se desea ver.

"Es importante para nosotros continuar innovando y brindando las mejores y más recientes experiencias a nuestros clientes con la tecnología de comando por voz, que se ha convertido en una tendencia a nivel global y hoy llega al país gracias a Telecentro", define Alberto Pierri, fundador y CEO de Telecentro. “Buscamos darles a nuestros usuarios la posibilidad de controlar el servicio mediante el uso de la voz, ya que nos parece que es una evolución natural, que permite hacer el servicio más humano y fácil de usar para grandes y chicos”, agrega.

Los nuevos controles de comando por voz están disponible para todos los clientes de TeleCentro que posean decodificadores Smart HD y 4K, quienes podrán solicitarlo a través de la Sucursal Virtual, con un costo único de $ 500, incluido el envío.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.