PeP te lo soluciona

Si estás al frente de una pyme, tenés dos alternativas: un departamento de sistemas (caro) o renegar con la tecnología, sea software o hardware.  Los tres socios de PeP te proponen una solución: ser el depto de sistemas tercerizado de tu empresa a un precio razonable y siempre disponibles.

Son tres amigos y socios que conforman PeP y los define la vocación por el servicio y encontrar soluciones. Y aunque llevan varios años en el mercado, asumen que 2015 es el año para ser más visibles y sumar clientes a su portafolio de soluciones que cobran en dos modalidades: un fee mensual o por proyecto.
La reparación de equipos, su potenciación, recuperación de datos, instalación de periféricos y redes son algunas de las tareas que ofrecen en materia de hardware. Y en materia de software también tienen un amplio portafolio: desde el registro de dominios, instalación de programas a políticas de seguridad y gestión de proveedores.
“Nos gusta investigar y estar al tanto de las novedades, por eso te diría que no tenemos límites en la oferta de soluciones: si no sabemos, lo estudiamos o buscamos a quién lo sabe.  La idea es siempre que el cliente tenga la solución y no otro problema”, resume Laura Piragine, una de las socias de PeP.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.