El valor de la moda “low cost”

(Por Karina Garbarino) Qué valoran los shoppers en la compra de moda “low cost” y los desafíos de las empresas por retener a estos clientes.

Se está consolidando una generación de compradores que exige que las empresas se adapten a ellos y a sus posibilidades. En nuestro país gran parte de la población no supera ingresos anuales por $ 250.000. Para este gran segmento la moda “low cost” representa una gran oportunidad.

En Argentina, empieza a crecer el “cheap and chic”, barato y elegante, estilo que está instalado en el mundo. Surge un consumidor híbrido, que apuesta por el lujo accesible. Busca gangas con el propósito de auto-percibirse como un consumidor inteligente en su capacidad de comprar y elegir.

La moda “low cost” nos permite acceder a outfits económicos, que por serlo, no pierden valor, actualidad ni tendencia. Cada vez más millennials adhieren al consumo “cheap and chic”.

El desafío de estas marcas será retener a estos consumidores de precio que son mucho más volátiles e infieles que los consumidores de valor. Se preguntarán cómo retenerlos y qué valor destacar en estas experiencias.

El éxito del modelo se alcanzará con la siguiente fórmula: diferenciar la oferta y producir a bajo costo un producto que sea percibido a un precio justo. El shopper buscará en la tienda una experiencia de calidad y calidez.

El servicio es una prestación humana, cuyos resultados dependen de la interacción del asesor de ventas con el shopper. El comportamiento de los empleados será clave en la calidad de servicio: deberemos brindar una experiencia humana y amigable.

El “low cost” no implica que el cliente sea abandonado a su suerte o que el valor sea percibido como “low service”. La calidez no cuesta más, sólo depende de las actitudes del personal o el asesor de ventas. La clave de la marca debería ser tener el número justo de vendedores, pero que todos sean excelentes, para buscar el mayor engagement con los shoppers.

El viejo hotel Nogaró (donde estuvieron Evita y Menem) vuelve a recibir huéspedes: así es la residencia estudiantil de la UNC

(Por Jazmín Sanchez) El edificio de San Jerónimo 137, a metros de Plaza San Martín, vuelve a cobrar vida. Donde durante décadas funcionó el Hotel Nogaró (y luego el Interplaza cerrado en 2020 tras la pandemia) ahora la Universidad Nacional de Córdoba termina una residencia estudiantil que combina historia, patrimonio y una nueva función social. La inauguración está prevista para abril y, desde InfoNegocios, ya recorrimos las futuras instalaciones para ver de cerca cómo avanza la transformación.