Christian Kimelman llegó a BYD Argentina a fines de enero. Pocos meses después, la marca ya figura en el top 10 de las más vendidas del país. "No fue un veranito", dice con convicción. "Ya van varios meses que podemos demostrar que estamos jugando en esa liga."
El balance del primer año —BYD desembarcó en octubre de 2025— es más que positivo para la compañía. Hoy tiene 18 concesionarios distribuidos en Buenos Aires, Gran Buenos Aires, La Plata, Rosario, Córdoba y Mendoza, con socios ya identificados en Neuquén, Tucumán, Salta, Bahía Blanca y Tierra del Fuego.
La meta para 2027 es llegar a unos 40 puntos de venta. Y en cuanto a participación de mercado, Kimelman no esquiva el número: "Un 4% de share es una ambición. Queremos que cada mes sea mejor que el anterior."
No es una automotriz, es una empresa de tecnología
Uno de los mensajes que Kimelman repite con insistencia es que BYD no es una marca de autos. "Es una empresa de tecnología, líder mundial en vehículos eléctricos y de nuevas energías", explica.
La distinción no es cosmética: BYD desarrolla casi el 90% de cada vehículo de manera propia, con más de 120.000 ingenieros trabajando en 11 centros de desarrollo globales. Además de autos, el holding opera en baterías, trenes, almacenamiento de energía y paneles solares. "1 de cada 3 celulares en el mundo tiene algún componente o proceso de BYD. El 80% de las tablets también."
Esa integración vertical se siente en el producto: los autos incluyen software propio, sistemas de seguridad y sensores desarrollados internamente, y reciben actualizaciones over the air como si fueran smartphones. "Cuando ves toda la tecnología que trae, se asimila a una experiencia de teléfono inteligente", describe.
Más de 10.000 autos en la calle y un nuevo sedán en camino
Hoy hay más de 10.000 unidades BYD circulando en Argentina y más de 20.000 test drives realizados. La tasa de conversión, según Kimelman, es alta: quien sube al auto, difícilmente lo baja indiferente.
El portfolio actual llega a 7 modelos con el lanzamiento de un nuevo sedán presentado esta semana —el Seal 5 DM-i— con un dato que detiene cualquier conversación: 1.600 kilómetros de autonomía. Antes de que termine el año sumarán un octavo modelo. "El 8 es el número de la suerte en China. Ojalá nos traiga más suerte para los próximos meses", bromeó Kimelman.
La apuesta regional y la pregunta que todos hacen
BYD tiene filial propia en Argentina —uno de los 40 países donde opera con estructura local sobre un total de más de 110 mercados— y una fábrica ya operativa en Brasil que este año vendió 100.000 unidades en los primeros seis meses. Desde allí se produce el Song y una versión del Dolphin, y se espera que en 2027 lleguen los primeros modelos de origen brasilero a Argentina.
¿Y producción local? "No hay planes", responde Kimelman sin rodeos. Aunque agrega que, a medida que la empresa crece, la pregunta surge también internamente.
La otra pregunta frecuente —si BYD se siente cómodo siendo llamado "auto chino"— genera más debate. "BYD ya es una empresa global. Queremos ser percibidos como lo que somos: una empresa que se instaló en Argentina, no un puro importador."