Hay una discusión que empieza a correrse del déficit, el dólar o la inflación. Y es más incómoda: qué está pasando con el poder adquisitivo.
El último informe del IARAF, al timón de Nadin Argañaraz, vuelve sobre ese punto y deja una conclusión implícita: la sostenibilidad política del actual esquema económico depende, en gran medida, de cómo evolucione el salario real en los próximos meses.
En febrero de 2026, los salarios crecieron por debajo de la inflación. Los privados avanzaron 2,4% frente a un IPC de 2,9%, y en el sector público ocurrió algo similar. En la comparación interanual, directamente hay caída: -4,1% en el sector privado y retrocesos más marcados en el empleo público.
Pero el dato más relevante no está en el mes, sino en la película larga
Si se compara contra 2017 —último pico relativamente alto—, el salario privado perdió alrededor de un 20% de su poder adquisitivo y el público cerca de un 35%. En términos más concretos: el equivalente a entre uno y casi dos años de ingresos acumulados, algo así como el equivalente a 16,2 salarios mensuales para el empleado privado y 22 salarios en el caso del empleado público.
En ese contexto, el ajuste reciente también deja huella. Desde fines de 2023, los salarios privados están 3,5% abajo en términos reales, mientras que el sector público muestra caídas mucho más profundas, especialmente a nivel nacional.
Ahí aparece uno de los puntos más sensibles del informe: el orden fiscal tuvo impacto directo en los ingresos, con mayor peso sobre el empleo público. De hecho, en los últimos 27 meses, esa etapa explica el 21% de toda la pérdida acumulada en ese sector en los últimos años.
El barco no se hunde… pero debe llegar a buen puerto
El Gobierno logró estabilizar variables macro que venían desordenadas, pero ahora entra en una segunda fase: convertir esa estabilidad en mejora real del ingreso.
Porque hay una diferencia clave entre estabilizar y mejorar. Y esa diferencia es la que define el clima social.
En ese marco, el informe del IARAF deja una lectura que en el mercado ya empieza a circular: la curva del salario real es la que va a marcar el techo (o no) del proyecto político hacia 2027.