La esquina del Cerro de las Rosas (Rafaél Núñez 4401), no es una más para Leandro Alberione, socio y creador de Cherry Season: es el kilómetro cero de un sueño que mutó de nombre pero profundizó su esencia. Tras un proceso de transformación estética y conceptual, el local que supo ser Es Tostadores se vistió definitivamente con los colores de Cherry, marcando la evolución de la marca hacia lo que su fundador define como un "estilo de vida".
“Acá arranca un sueño que fue generar un concepto. Primero fue Tostadores y después fue una evolución en la búsqueda de mejorar el diseño, la calidad de los equipos y lograr lo que es Cherry Season hoy”, explica Leandro.
El local del Cerro cuenta con 350 metros cuadrados y es el corazón operativo de la marca, ya que allí funciona su propio tostador de café. Desde este punto, no solo abastecen a sus locales, sino que también proveen y brindan consultoría a cafeterías de todo el país.
En Cherry Season, los detalles están en todos lados. La envergadura del proyecto se nota desde la puesta en escena del local hasta en el equipo involucrado: una agencia de branding de Buenos Aires, equipos de arquitectura locales y especialistas en ingeniería trabajaron para pulir una propuesta donde el detalle es el protagonista.
A diferencia de otros modelos de expansión rápida, Cherry Season mantiene el control total de la experiencia: "Todos los locales son de operaciones propias, los manejamos con el mismo equipo", aseguran.
El "boom" de Nueva Córdoba y el sueño internacional
El plan de expansión inmediata tiene fechas confirmadas y apunta a las esquinas más cotizadas del centro estudiantil y residencial de la ciudad.
En junio está prevista la apertura del local en calle Chacabuco y San Lorenzo, y en julio, será la apertura del megasitio en la entrada de Nueva Córdoba (calle Estrada y Buenos Aires), que con 400 metros cuadrados se convertirá en el más grande de la cadena.
Con estas inauguraciones, la marca pasará a tener tres locales de alto impacto en Nueva Córdoba para enfrentar la temporada invernal.
Sin embargo, el techo de Cherry Season parece estar más allá de las fronteras argentinas. Tras consolidar el modelo de gestión propia, el próximo paso en el horizonte es la búsqueda de inversores para saltar al exterior. "Creemos que este concepto puede ir muy bien en otros países. Es más que un café o buena gastronomía, es un estilo de vida, y buscamos socios que nos ayuden a seguir acoplando este sueño", concluyen.
Por ahora, el foco está puesto en solidificar los procesos y equipos para que, cuando el primer café de Cherry se sirva fuera del país, mantenga el mismo ADN que nació en aquella esquina del Cerro.
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