La historia arrancó casi por accidente. Los padres de Piñero (un ingeniero industrial y una licenciada en relaciones humanas, "nada que ver" con la cocina, según cuenta Juan José Piñero, hijo y gerente de Panino), abrieron su primer local en la inauguración del Córdoba Shopping.
Juan José Piñero, gerente de Panino.
Seis meses después, cuando abrió el Nuevocentro Shopping, ya estaban ahí con el segundo. La jugada les salió bien: en los 90 la sandwichería casi no tenía competencia directa dentro de los shoppings (sí pizzas, sí parrillas, sí pastas), y Panino se convirtió en clásico junto a nombres como 348 o Betos.
¿Se puede hacer un sanguchito digno en tu cocina? Con esta sandwichera, tus meriendas no son las mismas.
De ahí en más, la expansión fue de la mano de los shopping centers: Mendoza (Mendoza Plaza y La Barraca Shopping Mall), Patio Olmos, y en 2001 el primer salto a la calle, con un local en Plaza España donde estuvieron 21 años y medio (hasta fines de 2021) y donde nació el formato "Panino Restaurant", con cocina abierta todo el día (desayuno, almuerzo, merienda), y sin restricciones de horario para pedir un lomito a las 10 de la mañana o a las 6 de la tarde.
El rebranding: vuelta al origen
El cambio de nombre de Il Panino a Panino, hace ya varios años, fue una decisión de simplificación: la gente decía indistintamente "estoy en Il Panino" o "estoy en Panino", y la marca decidió sacar el artículo italiano para que cada uno lo completara a su gusto. Ahora, el nuevo rebranding, ya definido en la parte conceptual, en plena etapa de rediseño de menu boards y a punto de pasar a la etapa de packaging, vuelve a sumar la palabra "Il" al logo, con detalles tipográficos y una paleta que recupera los tonos oscuros y minimalistas de los primeros años.
Franquicias: cuatro formatos, de 25 mil a 100 mil dólares
Hoy Panino tiene 23 locales: 4 propios (Patio Olmos, uno en La Cañada, y los dos de Mendoza) y 19 franquiciados. El objetivo declarado es llegar a 100 franquicias en cinco años, y para eso la marca está apostando fuerte a un formato nuevo: Urban, pensado para la calle y orientado al delivery, con sistema de beeper, mesas comunitarias e individuales, y una estructura de menor inversión y menor dotación de personal que un restaurante tradicional.
Los números, según detalló Piñero: Panino Express (el más chico, sin lugar para sentarse, pensado para "autoempleo" y arterias secundarias): US$ 25.000, Urban (el nuevo formato de calle, orientado a delivery): US$ 70.000, Formato Shopping Center: US$ 70.000 de obra, más el valor llave que cobre cada shopping, Restaurante clásico (el más costoso, por vajilla y mobiliario): US$ 100.000.
La lógica detrás del Express y el Urban es clara: son los formatos pensados para que una familia (o una persona sola con dos o tres empleados), pueda ocupar un puesto de trabajo propio y sostener el negocio sin necesidad de una escala grande. Los formatos de restaurante y shopping, en cambio, apuntan a un perfil más gerencial, de control del negocio antes que de operación diaria.
La estrategia de expansión no se limita a las grandes ciudades: Panino busca desembarcar en ciudades intermedias del interior cordobés como Villa María, Venado Tuerto, La Carlota y Laboulaye, medidas por población y peso económico, no solo en Córdoba capital, Mendoza o Buenos Aires.