Con el reciente lanzamiento de Edisur Inmobiliaria, Grupo Edisur sumó su quinta unidad de negocios y profundizó un proceso de diversificación que desafía las definiciones tradicionales sobre el rol que puede tener una empresa desarrollista.
“Si bien ya teníamos parte de la pata inmobiliaria con nuestra fuerza de venta, hoy Manantiales tomó una escala y un volumen que nos exige otro tipo de respuestas. Sobre todo porque la base de clientes que tenemos nos obliga a prestar ese servicio a quienes ingresan como inversores”, explica Gonzalo Parga, director de la firma.
La nueva unidad fortalece la inherencia de la desarrollista en el último eslabón de la cadena: compra, venta, reventa y gestión de propiedades residenciales y comerciales. Pero lo interesante es dar un paso hacia atrás y observar cómo se combinan las otras piezas del rompecabezas.
Sobre la tradicional Edisur —desarrollista de emprendimientos inmobiliarios—, el Grupo empresario ha montado a lo largo de los últimos años tres otras empresas que se encuentran en la intersección entre el sector de real state y el industrial: Cititek, fábrica de arquitectura modular y construcción off site; Steelplex, fábrica de perfiles y paneles con sistema Steel Frame; y Windplex, fábrica de aberturas de aluminio. La expectativa ahora está en cómo ese circuito puede seguir impulsando el volumen de producción de Edisur.
Hasta Añelo (y más allá)
Probablemente el caso más paradigmático que muestra los efectos de esta reconversión para el Grupo está fuera de Córdoba. Álamos es el proyecto inmobiliario que Grupo Edisur impulsó de la mano de la desarrollista ZLT en Añelo (Neuquén), el corazón de Vaca Muerta.
“Fue un proyecto concebido en cuatro etapas; nosotros entramos en la etapa 2 y 3 con Cititek, que obviamente también se nutre de Steelplex y Windplex. Y ya hicimos más de 100 unidades”, explica Parga. “Hoy nos queda la última etapa que teníamos prevista originalmente, en frente de ese proyecto, donde estaba proyectado un hotel y un basamento comercial con locales y oficinas. Estamos replanteándonos si llevarlo adelante siguiendo el plan original o reconvertirlo en más unidades habitacionales, principalmente porque ese modelo ha sido exitoso y fácil de comercializar.”
El éxito del que habla Parga se apalanca en las expectativas vinculadas con el desarrollo de Vaca Muerta y los cambios demográficos que podría ocasionar. Cabe recordar que durante el primer trimestre de 2026, el PIB argentino creció 2,3% interanual según los últimos datos publicados por el INDEC mientras que la producción de petróleo de Neuquén aumentó 31,1% frente al mismo período de 2025.
Cititek ofrece una ventaja competitiva en este tipo de escenarios: “Nos permite construir el 95% dentro de una fábrica y el otro 5% ya directamente en el lugar”, detalla Parga. Un modelo ideal si la “cordillerización” de la economía se concreta y en los próximos años observamos un boom demográfico de la mano del RIGI.
Desde Edisur creen que es un fenómeno que se puede concretar —y ya analizan planes para San Juan, en donde ven “otro Añelo”. Pero aclaran que el cambio de paradigma es aún más profundo.
Créditos hipotecarios, la clase media y construcción modular
“Para nosotros, lo modular es una solución y creemos que es hacia donde tiende la construcción”, remarca Parga. “Con el dólar como está, todos los que desarrollamos estamos obligadamente empezando a preguntarnos de qué manera podemos ser más eficientes. Ya sea a través del sistema productivo, de las materialidades o de la tecnología, para poder bajar aún más los costos.”
Así, el grupo empresario está a la expectativa de la reactivación de una demanda que lleva años dormida. “Nuestro objetivo principal es apuntar a viviendas a través de un sistema en donde podamos bajar los costos para llegar al sector de clase media”, subraya el vocero. “Sobre todo si viene el crédito hipotecario, porque la demanda va a crecer muchísimo y poder construir en poco tiempo va a ser un diferencial”.
Desde Grupo Edisur se muestran cautos ante esta posibilidad —“hace dos años que venimos diciendo que ya viene el crédito y no termina de venir”, reconoce Parga. Pero dicen que en los últimos días observaron indicios concretos, siendo el más claro el anuncio del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. “No es que esto vaya a cambiar de golpe el contexto y se dé la reactivación, pero marca hacia dónde quiere ir el Gobierno”, comenta.
De hecho, la desarrollista ya ve los primeros casos en un horizonte cercano. “Para el año que viene, estamos trabajando en la segunda etapa para un proyecto importante de Flats en Manantiales; la primera etapa eran tres torres y estamos avanzando con la segunda, que son otras tres torres. Usamos un sistema constructivo bastante innovador, que nos permite acelerar los tiempos. Por eso la idea sería tratar de ubicarlos con algún crédito hipotecario, porque ahí tenemos escritura,” comenta.
“Es un producto que está muy pensado para el crédito. Así fue que se diseñó y así lo vendimos también bastante, en su momento, con los Créditos Bancor, hará unos tres años más o menos. Ahora estamos analizando con algunos bancos a ver de qué manera podemos ofrecerlo”, agrega Parga. Y concluye: “Nos estamos preparando con proyectos para que, cuando esto se active, rápidamente poder capitalizar todo eso.”