ChatGPT tiene 800 millones de usuarios activos semanales. Desde enero de 2026 algunos de ellos ven publicidad. Y desde el 11 de agosto, eso incluye a usuarios en México y Brasil —los dos mercados latinoamericanos más grandes del mundo y, no casualmente, los dos primeros de la región en acceder al programa.
El modelo es diferente a Google o Meta. Los anuncios no interrumpen: aparecen debajo de las respuestas del chatbot, claramente etiquetados como "patrocinados" y separados del contenido generado por la IA. OpenAI garantiza que los avisos no influyen en las respuestas y que las conversaciones de los usuarios no se comparten con los anunciantes. Solo los ven usuarios de los planes gratuito y Go —el plan de US$ 8 por mes. Quienes pagan Plus, Pro, Business o Enterprise no verán publicidad. Tampoco los menores de 18 años, ni aparecen en conversaciones sobre política, salud o salud mental.
Los números que explican el giro
Sam Altman describió la publicidad en ChatGPT como un "último recurso" en 2024. El cambio de postura tiene una razón concreta: OpenAI gasta miles de millones en infraestructura y apunta a US$ 20.000 millones de ingresos anuales. El programa de publicidad arrancó en enero con acceso exclusivo para grandes anunciantes —con compras mínimas de US$ 200.000— y en menos de seis semanas generó US$ 100 millones en ingresos anualizados con más de 600 anunciantes. El 80% de las pymes involucradas manifestó interés en continuar. Hoy menos del 20% de los usuarios elegibles ve publicidad en un día determinado —lo que indica que el inventario disponible todavía es enorme.
Qué significa para las empresas de la región
La expansión a México y Brasil abre formalmente el mercado latinoamericano a ChatGPT Ads. El portal de OpenAI para anunciantes ya está disponible en español latinoamericano en ads.openai.com/es, con una oferta de US$ 500 en crédito publicitario gratuito para quienes gasten US$ 500 en su primera campaña.
El propio sitio de OpenAI Ads lo ilustra con un caso concreto: alguien le pregunta a ChatGPT cómo construir una cerca de madera en el patio. La IA responde con los pasos, los materiales y las herramientas necesarias. Debajo de esa respuesta aparece un aviso de HarborWest Supply Co. ofreciendo paneles de cedro para privacidad. No interrumpe la respuesta, no la modifica —simplemente aparece en el momento exacto en que el usuario ya sabe lo que necesita comprar. Esa es la diferencia con un banner tradicional: el contexto de la conversación hace que el anuncio sea relevante por definición.
A diferencia de los anuncios por palabras clave de Google, ChatGPT permite algo distinto: llegar a una persona mientras está activamente tomando una decisión. Alguien que pregunta "¿qué notebook conviene comprar?" o "¿cuál es el mejor seguro de auto para mi perfil?" está en un momento de intención de compra mucho más específico que el de una búsqueda genérica. Esa es la propuesta de valor que OpenAI le vende a los anunciantes: contexto más rico, momento más relevante.
OpenAI confirmó que la expansión continuará hacia más mercados durante 2026. Argentina no figura todavía en la lista, pero la existencia del portal en español latinoamericano y la llegada a México y Brasil hacen que la pregunta no sea si llega sino cuándo.