"Hoy tenemos dos realidades", resume Gustavo Piccioni, presidente de Afamac, en diálogo con InfoNegocios. "Mientras el fabricante está tratando de recuperar niveles de producción, que todavía no se transmite del todo al nivel de facturación, el agrocomponente vive una reconversión muy fuerte hace ya dos años y medio."
La radiografía del sector
Afamac nuclea hoy a 78 empresas ("casi 80"), aclara Piccioni, con algunas más en proceso de asociación. El 98-99% están localizadas en el interior de la provincia, son en su mayoría empresas familiares de segunda a quinta generación, y entre fabricantes y agrocomponentes emplean a un poco menos de mil personas en toda la cadena.
Córdoba y Santa Fe se reparten el podio nacional: cada una concentra entre el 40% y el 42% de la fabricación del país, según cómo se mida (empleo, facturación o unidades producidas).
Los números que no cierran
El Monitor detalla la brecha entre ambos eslabones:
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Maquinaria agrícola: producción +15,9% interanual; empleo -1,2%; uso de capacidad instalada 68,4% (caída de -7,8 puntos respecto de 2025).
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Agrocomponentes: producción -27,1% interanual; uso de capacidad instalada 59% (-3,2 puntos respecto de 2025).
¿Por qué la producción de maquinaria sube pero la facturación total baja? Piccioni lo explica: el indicador de facturación agrupa a los dos segmentos (fabricantes y agrocomponentes), mientras que el de producción los mide por separado. "La baja de actividad que está teniendo el agrocomponente arrastra el volumen de ventas total", señala. Según sus datos, ese segmento viene con una caída de producción y ventas cercana al 30%.
Un parque de maquinaria que envejece
Detrás de estos números hay un problema estructural: la antigüedad del parque de maquinaria agrícola argentino, que Piccioni estima en unos 12 años, contra 5-6 años en Brasil y apenas 3-4 en Estados Unidos. "Imaginate la necesidad de incorporar y actualizar tecnología que todavía tenemos en el campo", plantea.
Para el titular de Afamac, la ecuación del sector depende de tres variables: una buena cosecha, herramientas de financiamiento para bienes de capital y presión impositiva. "Por más financiamiento y cosecha que tengas, si no te cierran los precios y la presión impositiva, no vas a trabajar a pérdida", advierte.
Financiamiento: la gran herramienta (que no siempre está)
Piccioni recuerda que en el segundo semestre de 2025, en medio de la "imprevisibilidad económica, financiera y política", el financiamiento prácticamente desapareció y arrastró el nivel de actividad del sector.
Por eso, uno de los frentes de trabajo de la asociación con el gobierno provincial pasa por sostener herramientas como el descuento de cheques con tasas FUSIA, clave para la compra de bienes de menor valor. El otro frente es la competitividad, que Afamac trabaja junto a CASMA y las cámaras sectoriales de Santa Fe y Buenos Aires, incluyendo el estudio del impacto del tipo de cambio y los costos de importación de insumos sobre la estructura de costos de las fábricas.
Qué mirar de acá en más
Piccioni divide el pronóstico según el segmento. Para agrocomponentes, el objetivo es encontrar el piso de la caída de actividad para empezar a pensar en recuperación y sostenibilidad. Para el fabricante de maquinaria, la clave pasa por consolidar el acceso a financiamiento durante todo el año (no solo en las dos grandes ferias del sector, en marzo y junio), y no depender de la coyuntura.
El riesgo que más preocupa a la asociación es que se acelere la presión impositiva sobre el campo, "nuestro gran cliente": si al productor no le cierra la ecuación económica, ninguna herramienta de financiamiento ni buena cosecha alcanza para que incorpore la tecnología que el campo necesita.